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La radiación aumentó hasta 16 veces tras la explosión en una base militar rusa

Diario- Rodrigo Fernández 13/08/2019
Las autoridades ordenan la evacuación de un pueblo en la zona
 

A más datos, más preocupación. El goteo informativo en Rusia sobre la misteriosa explosión que provocó la muerte de cinco personas durante el ensayo la pasada semana de un misil en una remota base militar del mar Blanco ha alimentado aún más la inquietud después de que este martes se ordenase la evacuación de un pueblo cercano y el servicio meteorológico nacional informase de que los niveles de radiación en la ciudad de Severodvinsk —cercana a la base— aumentaron entre 4 y 16 veces tras la explosión. El accidente estuvo vinculado con pruebas de "nuevas armas", según ha reconocido este lunes Moscú sin desvelar el carácter de las pruebas, que está bajo secreto de Estado.

"A las 12.00 hora de Moscú del 8 de agosto de 2019 en seis de ocho puntos de Severodvinsk se registró un aumento de la dosis de radiación gama de entre 4 y 16 veces en comparación con el nivel habitual para este territorio", señala el comunicado difundido por el servicio meteorológico de Rusia en su página web. Inicialmente, el Ayuntamiento de Severodvinsk había anunciado un aumento de los niveles de radiación con el matiz de que duró poco y que no suponía peligro alguno para la población. La información fue borrada de su página web poco después ya que, según explicó más tarde, no correspondía a las autoridades civiles referirse al incidente, sino al Ministerio de Defensa. Y Alexéi Chernishov, subdirector del Centro Federal Nuclear ubicado en Sárov —la ciudad donde fueron sepultados con honores los cinco especialistas que perecieron durante la explosión— reconoció el lunes que la radiación había aumentado al doble en el polígono de Arjánsguelsk, pero aseguró que una hora después los niveles habían vuelto a la normalidad. Greenpeace sitúa el incremento en 20 veces los niveles normales.

También los detalles sobre las víctimas mortales se han ido dosificando. Primero se reconoció la muerte de dos personas, el sábado pasado se elevó a cinco y solo este lunes, día del entierro, se proporcionaron sus nombres y cargos.

Las autoridades han ordenado además este martes al medio millar de habitantes de Nyonoksa, un pueblo situado a unos 30 kilómetros de Severodvinsk, que lo abandonen mientras se desarrollan los trabajos de investigación del accidente, ha informado la agencia Interfax. "Hemos recibido una notificación sobre las actividades previstas de las autoridades militares. En este sentido, se ha pedido a los residentes de Nyonoksa que abandonen el territorio del pueblo desde el 14 de agosto", según autoridades en Severodvinsk citadas por Interfax.

Otra agencia, Tass, ha informado este martes de que los médicos que trataron a las víctimas han sido enviados a Moscú para ser, a su vez, examinados médicamente. Los facultativos han tenido que firmar un acuerdo por el que se comprometen a no divulgar información sobre cualquier detalle relacionado con el accidente.

Un baile de datos y una opacidad que —combinados con la tradicional desconfianza hacia los mensajes oficiales— han despertado el fantasma de la explosión en la central de Chernóbil en 1986, durante la época soviética, hoy considerado el peor accidente nuclear de la historia. Este recuerdo traumático, y el de otros accidentes, llevaron a muchos ciudadanos a acercarse a las farmacias a comprar yodo, un químico que se usa en ciertos casos para limitar los efectos de la exposición de la radiación, cuando la Administración local reconoció que los niveles de radiación habían aumentado.

No obstante, hay unanimidad entre los especialistas en que lo sucedido en la plataforma del mar Blanco es incomparable al caso de Chernóbil, y los datos muestran que la radiación atmosférica está actualmente a los niveles habituales, algo que confirmó la Agencia de Seguridad Radiactiva y Nuclear de Finlandia al día siguiente de la explosión.

El accidente ha tenido además una derivada geopolítica. El Kremlin se ha jactado este martes de estar ganando la carrera con Estados Unidos en el desarrollo de nuevas armas nucleares punteras. "Nuestro presidente [Vladímir Putin] ha dicho repetidamente que los ingenieros rusos en este sector superan de forma significativa el nivel que otros países han logrado alcanzar hasta el momento. Es bastante excepcional", ha señalado su portavoz, Dmitry Peskov. Era la respuesta al tuit de este lunes del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el que señalaba que su país estaba "aprendiendo mucho" de la explosión, que vinculó directamente al test de un misil Skyfall, en terminología de la OTAN (Burevéstnik en ruso). Según Trump, EE UU tiene "tecnología similar, aunque más avanzada".

El presidente ruso habló en 2018 de su intención de desarrollar nuevas armas, entre ellas un misil nuclear de crucero teóricamente capaz de usar una fuente de combustible nuclear a bordo y volar por períodos indefinidos, lo que le permitiría sortear los sistemas antimisiles conocidos. Especialistas estadounidenses de inteligencia citados por The New York Times apuntan a que el ensayo era de un SSC-X-9 Skyfall. La principal característica de este misil es su capacidad de llegar a cualquier punto del planeta. Cuenta con un pequeño reactor nuclear que eliminaría las limitaciones de alcance que tienen los misiles con combustible convencional. Una fuente de la industria militar rusa citada por el periódico Nezavízimaya Gazeta ha negado sin embargo que se estuviese probando un Skyfall y asegurado que hace ya medio año que concluyeron con éxito las pruebas del nuevo misil. La comisión gubernamental que investiga lo ocurrido trata el accidente como secreto de Estado. Las cinco personas fallecidas eran ingenieros de la Agencia Atómica Rusa (Rosatom) que trabajaban en el proyecto y fueron homenajeados este lunes en la sede de la agencia.