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Griezmann disfruta en Ipurua

Diario- Ramon Besa 19/10/2019
El francés fue decisivo en los tres goles del tridente del Barça ante un vulnerable Eibar
 

El Barça disfruta en Ipurua. Hay campos imposibles o desagradables y se cuentan también aquellos que se dan muy bien, como el del Eibar. Hasta cinco de sus seis visitas han acabado con victoria en LaLiga. La mayoría se parecen y el guion queda a expensas de los protagonistas del triunfo del Barcelona. No es una cuestión de fútbol sino de jugadores porque las figuras del último éxito han sido precisamente dos noveles como Griezmann y De Jong. El francés marcó un muy buen gol, asistió a Messi en el 0-2 y catapultó la acción del 0-3 que remachó de Luis Suárez.

El excelente partido de Griezmann permite dar vida a un tridente sobre el que se murmura mucho en el Camp Nou. Los tres delanteros culminaron un muy buen partido del Barcelona, que ya suma cinco victorias consecutivas, cada vez más engrasado y siempre liderado por De Jong. El holandés ha sido el hilo conductor de un equipo variable y con diferentes recursos: Griezmann triunfa últimamente después de la explosión de Ansu Fati y del descubrimiento de Carles Pérez, inéditos en el apetitoso partido de Eibar.

Aunque han cambiado el césped y remodelado la grada de Ipurua, hoy un estadio más presumido e igual de entrañable, el Eibar continúa siendo un equipo reconocible, sobre todo por la presencia en el banquillo de Mendilibar, y un excelente cliente para el Barça. Aprietan muy arriba los armeros, son muy intensos, juegan directo y no paran de poner centros al área contraria, incluso cuando "a veces tienes el miedo de hacer el ridículo", como afirma su técnico cuando se enfrenta al Barcelona, vencedor sin discusión por 0-3.

Los barcelonistas leyeron bien el encuentro y encontraron con frecuencia situaciones de superioridad en la cancha del Eibar. Aunque discontinuos, los muchachos de Valverde llegaban de manera fácil y rápida por su fútbol profundo y concedían también opciones al rival -aunque no llegó a chutar- por la inestabilidad de su improvisada defensa, ausente Piqué por sanción y relegado a la suplencia Todibo, debutante en el Camp Nou ante el Sevilla. El reaparecido Umtiti y Lenglet, dos zurdos, no siempre cerraban correctamente, sorprendida la zaga además por Cote.

El ritmo era tan alto como divertido, expuestos los porteros, vencido Dmitrovic por la calidad de los delanteros visitantes y en especial de Griezmann. Lenglet jugó para el desmarque del francés y Griezmann no perdonó con la zurda: 0-1. Al Barça, acusado a veces de retórico por su tendencia a recrearse, le alcanzaron dos pases de campo a campo para marcar después de que también resbalara De Blasis. A campo abierto, Griezmann es un delantero extraordinario, más expresivo que en espacios cortos, pese a que en Ipurua se juntó bien con Messi y Suárez.

Ambos equipos recurrían a las faltas para evitar las transiciones hasta que el Eibar acampó por un momento en la cancha del Barça. La presión local era tan alta como fuerte y sincronizada y a los barcelonistas les costaba salir con el balón, comenzar la jugada y armar el disparo, sobre todo porque Messi no era el jugador delicado que acostumbra a ser con el último pase, habitualmente definitivo ante conjuntos como el Eibar. Messi, sin embargo, nunca se rinde, siempre porfía, y más cuando se mide a los equipos de Mendilibar.

Habilitado a menudo por De Jong, el 10 se presentó dos veces en el área del Eibar: el meta le rebanó la pelota desde el suelo después de que el argentino le hubiera regateado y más tarde no pudo sortear a los centrales Arbilla y Oliveira cuando había recibido el cuero con ventaja para volver a citarse con Dmitrovic. Messi y Luis Suárez no paraban de atacar, a gusto con la velocidad que De Jong y Arthur le daban al balón, de la misma manera que no ayudaban a defender, circunstancia que favorecía las oleadas ofensivas del Eibar.

Messi se encargó de que la incertidumbre no durara demasiado después de que a la salida del descanso el Barça sometiera al Eibar. El rosarino cruzó con la zurda una jugada ideada por De Jong y continuada por Suárez y Griezmann. La presencia del holandés, potente y sutil, fue decisiva para desequilibrar un partido que vivía al límite del fuera de juego marcado por el Eibar. El tercer gol no tardó y tuvo de nuevo como fuente a Griezmann. El francés habilitó a Messi y el argentino puso el esférico en la punta de la bota de Suárez.

Marcaron los tres delanteros, hasta ahora discutidos, y si no llegaron más goles fue porque falló la concentración y la puntería a partir del 0-3; ni siquiera se manchó el jersey Ter Stegen, el héroe en el inicio de LaLiga, más jugador que portero en Eibar; entró en juego Umititi en un equipo necesitado de centrales; y sobresalió De Jong. Al Barça siempre le llueven las buenas noticias cuando visita Ipurua.