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El salto de Felipe

Diario- Ladislao J. Moñino 12/12/2019
El central del Atlético, afianzado en el once de Simeone, pudo ser profesional del baloncesto en Brasil (mide 1,91m) y relata cómo Tite le tuvo dos años sin apenas jugar hasta que mejoró técnica y tácticamente
 

"Con 19 años tuve la oportunidad de ser profesional del baloncesto en el equipo de mi ciudad, pero solo quería dar ese paso en el fútbol", relata Felipe Monteiro (Mogi das Cruzes, Brasil; 29 años), que aún recuerda un concurso de mates local, cuando era un adolescente, del que salió ganador. "Fui el único que machacó el aro", recuerda el hoy central del Atlético. Su gol al Lokomotiv de Moscú, el primero que marca con el conjunto rojiblanco, fue producto de una volea acrobática cerca del vértice del área pequeña. Más acrobática aún fue la celebración, una voltereta sin apoyar las manos sobre la hierba que refleja su potencia de piernas. "Cuando entrenaba al baloncesto lo hacía con cargas de peso de un kilo, y también hacia skate y jugaba al voley. La coordinación, la velocidad de reacción para la anticipación, también pueden venirme de ahí. Nunca me he medido el salto en parado y en vertical, pero yo me veo muy arriba", cuenta para explicar sus imponentes elevaciones en el juego aéreo, potenciadas por sus 191 centímetros de estatura.

No se le cae la sonrisa a Felipe mientras habla. Nada que ver con el central combativo y expeditivo que es en el campo. En Portugal, los aficionados del Benfica le apodaron "vale todo" por su ímpetu en las disputas. A veces esa fogosidad le hace cometer alguna entrada a destiempo. Este es uno de los aspectos que no logró corregirle Tite, actual seleccionador brasileño, cuando se empeñó en moldearle en el Corinthians.  "Cuando llegué,Tite fue paciente para corregir lo que yo precisaba para un club grande como el Corinthians y competiciones de alto nivel como el Brasileirao y la Copa Libertadores. Yo procedía del Bragantino, que practicaba un juego más simple. No se necesitaba técnica, pero en el Corinthians Tite ya me exigía ser mejor en la dirección de los despejes de cabeza y en los pases, Apenas jugué en dos o tres años, pero aprendí lo que me permitió luego llegar a ser internacional".

En el Atlético, Simeone tampoco exige mucho con balón a sus centrales, a los que en pocas ocasiones se les ve cruzar el campo contrario con conducciones que provoquen y hagan saltar las líneas defensivas del rival. "El Cholo cuida en la parte defensiva, por eso sus equipos defienden tan bien. Eso es una buena señal para los defensores, pero también se necesita técnica. Depende de cada adversario, aunque cuando tienes un equipo que se queda muy atrás, siempre bajan Thomas, Koke, Saúl o Herrera a buscar el balón para salir".

Felipe fue el primer movimiento de mercado que realizó la dirección deportiva cuando entendió, ya en octubre de 2019, que la renovación de Diego Godín estaba enquistada. Su contratación, vía Oporto a cambio de 20 millones de euros, fue muy paralela en el tiempo a la de Héctor Herrera. La llegada de ambos también respondía a la necesidad de fichar jugadores hechos ante del fin de la vieja guardia que se vislumbraba. Por las lesiones de Giménez y Savic, que estaban señalados por antigüedad a ser la pareja de centrales, Felipe entró en el once de Simeone antes que el volante mexicano. "Herrera era el capitán del Oporto, el jefe. Cuando vino aquí, como yo, sabía que tenía potencial para jugar, pero había jugadores que llevan mucho tiempo en el equipo que estaba ya montado. Se trataba de entrenar fuerte y de aprovechar nuestra oportunidad", explica Felipe.

Por el rendimiento ofrecido, el regreso de Giménez apunta a que le afectará más a Mario Hermoso que a Felipe. Hay un consenso generalizado de que su salto a la titularidad puede ser definitivo.