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Quique Setién sustituye a Ernesto Valverde

Diario- Ramon Besa 13/01/2020
El Barça intenta revitalizar al equipo con un técnico amante del Dream Team, que ficha hasta 2022, tras destituir de forma sorprendente al Txingurri, primer entrenador azulgrana despedido desde 2003
 

"La película, con independencia del guion, siempre acaba de la misma manera: matan al entrenador", confesaba Ernesto Valverde en un momento de éxito, después de ganar la Liga y la Copa en su estreno en el Barça, en la temporada 2017-2018. No han pasado ni dos años, el Barcelona ganó también LaLiga pasada y es líder de la actual, y el club azulgrana anunció este lunes la destitución del Txingurri y su sustitución por Quique Setién, el último entrenador que ha ganado en el Camp Nou, el 11 de noviembre de 2018, con el Betis: 3-4 en LaLiga.

El técnico cántabro, de 61 años, sin equipo desde su salida en verano del Benito Villamarín, se impuso en el casting abierto desde el jueves por la directiva a entrenadores como Massimiliano Allegri y Mauricio Pochettino, y firma un contrato por dos temporadas y media, hasta 2022. Este martes será presentado a las 13.30.

Bartomeu acudió en la mañana del lunes a la Ciudad Deportiva después de que Valverde dirigiera el entrenamiento y tras una charla de una hora invitó a los servicios jurídicos a negociar el finiquito del todavía entrenador del Barça. La salida de Valverde del Barcelona tenía que ser aprobada por la junta reunida por la tarde en el Camp Nou.

El acuerdo fue despedirle. Aunque sabía que el desenlace llegaría, presumiblemente a final de temporada, el escéptico Txingurri nunca imaginó una trama tan disparatada como la que ha vivido en el Barcelona. Valverde se había preguntado en diferentes ocasiones qué hacía todavía en el Barça, después de los muchos episodios vividos, y ahora ha sido despedido por sorpresa por Bartomeu. A contracorriente, el presidente decidió mantener al técnico en verano, perdida la Copa e impactado todavía el barcelonismo por la derrota de Anfield, continuación de la de Roma, y ahora prescinde de sus servicios después de la derrota en las semifinales de la Supercopa de España contra el Atlético. Una decisión a destiempo, parecida a la que tomó en 2015, cuando prescindió del director deportivo Andoni Zubizarreta, y que expresa la falta de una política deportiva en el Barça. A Bartomeu, sucesor de Sandro Rosell, le interesan más los jugadores, fichajes como los de Ronaldinho, Neymar y Griezmann, que los mánagers y técnicos capacitados para dar continuidad al estilo del Barça.

Así se explica que algunos candidatos a ocupar el banquillo como Xavi y Koeman descartaran momentáneamente la oferta barcelonista por la falta de trazo y la pérdida de credibilidad y autoridad de los rectores del club, obsesionados con la Champions. Los fiascos en Roma y Liverpool han calado tanto en el barcelonismo que han arrastrado a Valverde a pesar del liderato liguero del Barça junto al Madrid.

No se recuerda un caso como el de Valverde desde los tiempos de Radomir Antic en el Madrid. Al Txingurri le ha pasado también como a Van Gaal, el último técnico destituido en el Camp Nou, en 2003, después de su primera estancia en el Barça (1997-2000), cuando sus éxitos en el torneo español quedaron condicionados por el fracaso en Europa ante el Valencia del Piojo López.

La continuidad de Valverde era insostenible desde que Bartomeu tomó la decisión de sustituirle en Arabia Saudí. Los pitos que recibió el técnico por parte de los aficionados en Yedda, entregados por el contrario a Messi, aceleraron de alguna manera el fin azulgrana del Txingurri. Al club, sin embargo, le ha costado encontrar un sustituto por el momento de la temporada y la singularidad de la plantilla que capitanea Leo Messi. Una alternativa finalmente descartada era la de ascender al técnico del filial Francisco García Pimienta. Al final, sin embargo, se optó por Setién.

Una de las ilusiones del técnico cántabro ha sido desde siempre entrenar al Barcelona. "Hubiera dado un dedo meñique por jugar con Cruyff", llegó a afirmar Setién, ilustre jugador de ajedrez, columnista y seguidor del dream team y, por tanto, cercano al estilo de juego del que siempre presume el Barça. La obsesión de la junta de Bartomeu es que el equipo recupere su mejor versión de juego y aspire a la disputa de los distintos títulos y en especial la Champions.

El entusiasmo de Setién, extécnico también del Lugo y Las Palmas, ansioso por asumir un gran reto como el que ahora se le plantea en el Camp Nou, contrasta con el abatimiento de Valverde, un técnico de club por excelencia devorado por el que es més que un club: el Barça.