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Cataluña renuncia a la relación bilateral con otros países para salvar sus "embajadas"

Diario- Lucía Abellán 17/01/2020
La justicia anula un decreto ya derogado de reapertura de seis delegaciones exteriores
 

La controvertida expresión "relaciones bilaterales", referida a los contactos de Cataluña con los distintos países en los que tiene delegaciones, ha desaparecido del nuevo lenguaje legal de la Generalitat. La reapertura de las tres embajadas catalanas avaladas este mes por el Gobierno se basa en textos que destierran ese término y acotan su labor a "las materias que son competencia de la Generalitat". Pese al giro, la justicia anuló este viernes un decreto anterior del Govern que reabría seis delegaciones. La sentencia no tendrá efectos prácticos.

La paz firmada entre el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez y la Generalitat en la pugna por las delegaciones catalanas en el exterior queda evidenciada en los últimos decretos del Govern sobre las llamadas embajadas. Además de evitar la polémica alusión a las relaciones bilaterales entre Cataluña y los Estados donde tiene implantadas sus oficinas, los textos, publicados este viernes en el Diario Oficial de la Generalitat, incluyen otras claves de respeto a la legalidad. El segundo párrafo alude a la doctrina del Tribunal Constitucional que reconoce las funciones de esas delegaciones "siempre que se respetara la competencia atribuida al Estado".

No es la única muestra de conciliación. Al hablar de los cometidos de las delegaciones, los decretos relativos a las embajadas de Argentina, México y Túnez incluyen en todos los casos la apostilla de que esas tareas se ejercen en "las materias que son competencia de la Generalitat o de interés para Cataluña". Los anteriores decretos, por el contrario, hablaban de bilateralidad.

Preguntada por la nueva actitud del Gobierno, que dio el visto bueno a la reapertura de los centros de Argentina, México y Túnez, como adelantó este viernes EL PAÍS, la ministra portavoz, María Jesús Montero, defendió un cambio en las circunstancias. "La Generalitat incorporó algunos requerimientos que hizo el Gobierno. Atendieron nuestras consideraciones y establecieron las competencias de esas delegaciones, que en ningún caso podrían ser sustitutivas de las embajadas de España", argumentó Montero tras la reunión del Consejo de Ministros.

Robles habló con el Govern

La ministra encargada de Exteriores cuando este departamento dio su aval a la Generalitat, Margarita Robles, abundó en esas explicaciones. La titular de Defensa, que asumió interinamente las tareas de Exteriores cuando Josep Borrell asumió su cargo en Bruselas, habló con la consejería catalana de Acción Exterior para aclarar el reparto de competencias. "Les dije que no podían tener unas delegaciones que hicieran política exterior, sino que se tenían que limitar a aspectos de carácter comercial, cultural y de otro tipo", contó este viernes a los periodistas. El visto bueno de Exteriores, preceptivo pero no vinculante, se dio el 10 de enero.

La ristra de recursos judiciales a cuenta de esas delegaciones exteriores no está, pese a todo, finiquitada. Este mismo viernes el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña anuló los decretos de junio de 2019 que permitían reabrir seis de esos centros (los del Reino Unido e Irlanda, Alemania, Estados Unidos, Italia, Suiza y Francia). Tanto el Gobierno central como la Generalitat interpretan que el fallo no tiene efectos prácticos porque ese decreto recurrido en su día por el Ejecutivo de Pedro Sánchez ya quedó derogado tres meses después por nuevos textos para reactivar las embajadas.

El tribunal, pese a todo, considera que en esos decretos posteriores "no se constata diferencia sustantiva ninguna en el régimen jurídico" de los centros en el exterior. Al contrario que el último decreto, avalado por el Gobierno, esos textos de septiembre siguen incluyendo la referencia a las "relaciones bilaterales" entre Cataluña y los países donde ha implantado sus oficinas.