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Un nuevo mandamiento en las tablas de la ley, de compras en Sabbat

Diario- Juan Carlos Sanz 21/04/2017
El Supremo de Israel autoriza la apertura de comercios en Tel Aviv durante el día sagrado judío
 

Tres jueces de Tribunal Supremo de Israel, las tres mujeres, han fallado a favor de la apertura de más de 160 tiendas de alimentación y de artículos de primera necesidad en áreas residenciales de Tel Aviv durante el Sabbat, la festividad judía que discurre entre el anochecer del viernes y el del sábado. Entre otras muchas cosas, en el Estado hebreo está vetado el transporte público y la actividad de los comercios durante la jornada sagrada.

El ayuntamiento de la liberal ciudad costera israelí aprobó un reglamento hace tres años para atender la demanda de la población laica, deseosa de poder efectuar sus compras durante el día festivo. Pero el Gobierno, que tiene la potestad última para determinar las excepciones a la norma general de cierre durante el Sabbat, se había mantenido en silencio desde entonces. Cinco ministros del Interior, responsables en teoría de adoptar una resolución, se sucedieron en los distintos Gabinetes del primer ministro, Benjamín Netanyahu. De uno a otro se pasaron la patata caliente de la apertura de tiendas en Tel Aviv a sabiendas de que, tomaran la decisión que tomaran, iban a contrariar a un importante sector del electorado –ya fuera en el bando religioso o en el secular–, lo que equivale a una prohibición bíblica para la estrategia política del jefe de Gobierno.

Ni siquiera el actual titular de la cartera, el ultraortodoxo Arye Dery, se había atrevido a solventar la espinosa cuestión y mantuvo la misma táctica dilatoria. Los haredim (temerosos de Dios) representan ya un 12% de la población israelí (8,5 millones de habitantes). Con una tasa de fecundidad de 6,9 hijos por mujer, está previsto que su peso demográfico se duplique dentro de tres décadas.

Dos partidos políticos ultrarreligiosos –el Shas (sefardí, liderado por Dery), con siete escaños, y la Unión de la Torá y el Judaísmo (askenazi, que encabeza el ministro de Sanidad, Yaakov Litzman), con seis— apuntalan la coalición que permite gobernar a Netanyahu tras las elecciones de 2015. Precisamente Litzman ha responsabilizado al Supremo de "erosionar los valores de la religión y la tradición judía en Israel".

Ante la indecisión del Ejecutivo, la presidenta y dos magistradas del Alto Tribunal tuvieron que zanjar la cuestión el miércoles, en beneficio de la todavía predominante población laica, al validar el reglamento municipal que permite el funcionamiento de las tiendas de conveniencia en Tel Aviv.  En su fallo incluyeron la autorización para la apertura en la jornada festiva judía de tres centros comerciales en zonas de ocio. El alcalde de la principal urbe económica y cultural de Israel, el laborista Ron Hudai, recordó que su ciudad "siempre fue libre y seguirá siendo libre" en un marco de tolerancia mutua.

Unos 65 kilómetros hacia el este, en Jerusalén, apenas una decena de comercios atienden en Sabbat a una población (800.000 habitantes) que duplica a la del término de Tel Aviv (400.000), en el que no se incluyen las grandes localidades de su área metropolitana (que suman cerca de cuatro millones de residentes, la mitad de Israel). En la Ciudad Santa, los ultraortodoxos superan ya el 20% del censo de población. Sin embargo, esta restricción solo afecta a la parte occidental de la urbe. En la oriental, donde se sitúa el recinto histórico amurallado, anexionada tras la guerra de 1967 y con mayoría de población palestina, la actividad comercial no se interrumpe durante el sábado.

Zehava Galon, presidenta del partido de izquierdas Meretz, cuyo feudo precisamente está en la ciudad costera israelí, celebró que "la cordura haya acallado las voces que aspiran a imponer la Halaja (ley judía) en Israel". Bezalel Smotrich, colono en un asentamiento de Cisjordania y dirigente del partido ultranacionalista Hogar Judío, condenó la "profanación de Sabbat por egoístas provocadores" . Las jueces de Israel parecen haber reescrito desde el Supremo las tablas de la ley para poder ir de compras en el día sagrado del judaísmo, al menos en la descreída Tel Aviv.