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Cara a cara con la comedia

Diario- Rocío García 21/04/2017
Los directores Andrés Lima y Alfredo Sanzol conversan sobre la comedia poco antes del estreno de los montajes que culminan su investigación del género
 

Groucho Marx resumía el humor con una sencilla fórmula: tragedia + tiempo = comedia. Esta es una de las consignas que han guiado la exhaus­tiva investigación y los talleres desarrollados en los últimos meses por el Teatro de la Ciudad —un proyecto impulsado en 2014 por los directores Andrés Lima, Alfredo Sanzol y Miguel del Arco— para desentrañar el arte de hacer reír, después de la brillante incursión que este colectivo realizó hace dos temporadas en torno a la tragedia griega, la otra máscara que simboliza el teatro.

Resultado de esta última exploración (en la que no ha participado Miguel del Arco, centrado en la gestión del teatro Pavón-Kamikaze de Madrid) son dos obras basadas en tramas de Shakespeare que se estrenarán en un ciclo que comienza la próxima semana en el Teatro de la Abadía de Madrid: La ternura, dirigida por Alfredo Sanzol, y Sueño, de Andrés Lima. Convocados por Babelia, Lima y Sanzol conversan en torno a este género transgresor y repudiado por el poder, que posee la grandeza de poder mirar cara a cara al dolor con perspectiva.

Por qué la comedia de Shakespeare

ALFREDO SANZOL. La comedia es la otra cara de la tragedia. Y si habíamos arrancado con un género tan puro como la tragedia, la consecuencia lógica era enfrentarnos a la comedia. Al ser un género más amplio que el de las tragedias griegas, decidimos centrarnos en las de Shakespeare.

ANDRÉS LIMA. Al final apareció, como siempre, el bueno de Shakespeare. Posiblemente no sea el que más risas levante, pero sus comedias tocan casi todos los palos, desde lo que en el futuro será la alta comedia hasta la más popular. Aparece la figura del payaso, el bufón, los gags más puramente verbales, también la comedia musical. De las tramas de Shakespeare y el Siglo de Oro es de donde han salido la mayor parte de las comedias de enredo.

La contemporaneidad

A. S. Cuando trabajas las comedias de Shakespeare te das cuenta de cómo, junto a Lope de Vega, recoge toda la tradición grecorromana y medieval para darle forma moderna. Sientes gran placer al encontrarte con las fuentes originales, tramas y atmósferas que son la base de lo que ahora tenemos.

A. L. Shakespeare no deja de ser un autor contemporáneo y eso se ve no solo en sus obras, sino sobre todo en las tramas. La investigación que hemos realizado, ocho talleres en un año, nos ha llevado al experimento. Yo concretamente en Sueño estoy experimentando algo muy sabroso que es el transgénero, no solo sexual, sino dentro de la misma obra. Creo que el arte contemporáneo pasa por el transgénero, por el tránsito entre los diferentes géneros, y diluye la frontera entre la comedia y la tragedia. Shakespeare posibilita esos experimentos. Por eso es un genio universal. Además, el hecho de que sea inglés nos da más libertad, porque la traducción siempre es una traición y la traición te da mucha libertad personal. El Siglo de Oro español tiene algo muy delimitado, que es el verso rimado con tal rigor que te marca el espacio, el lugar y el tiempo. Shakespeare es libre per se, sus obras mezclan el verso y la prosa y al adaptarlo tienes más vuelo.

Ternura y muerte

A. S. El deseo de seguir indagando en la ternura, que viene de mi anterior obra, La respiración, unido a las comedias de Shakespeare, hizo saltar en mí la chispa. Leyendo de nuevo sus obras vi que la ternura forma parte importante de sus tramas y que la propia palabra se repite en sus textos. Descubrí que la ternura tiene mucho que ver con la fortaleza. Es la manera con la que el amor se expresa y se hace material. Cuando uno está débil emocionalmente cuesta mucho ser tierno, ofrecer amor. Me gustó esa aparente contradicción.

A. L. Yo llegué al tema de la muerte gracias a una fórmula de Groucho Marx, que también responde a una necesidad personal: "tragedia + tiempo = comedia". Quería aplicarla científicamente, para lo cual escogí la muerte de mi padre y le apliqué el tiempo para llegar a la comedia. La fuerza de la comedia radica en tomarse las cosas con humor, y eso solo te lo da la distancia y el tiempo. Para poder sonreír o reír con el recuerdo de un ser querido debe pasar el tiempo, tener perspectiva. Son fórmulas matemáticas que funcionan. Aposté por ello con una historia personal para ver a dónde llevaba ese periplo. No sé si el resultado será comedia, tampoco me preocupa. Lo que me gusta es el camino que estamos recorriendo los actores y yo, y que espero que el público recorra con nosotros. Cuando no puedes tomarte a broma un chiste sobre Mahoma o un tuit sobre Carrero Blanco, se te está robando la libertad de expresión y cercenando el sentido del humor.

Comedia frente a tragedia

A. S. Cumplen funciones diferentes y llegan a lugares distintos. La tragedia se centra en el dolor y, sobre todo, en tratar de parar ese dolor, que es esencial para el ser humano. La tragedia es catártica porque te ayuda a pararte y vivir el dolor. La comedia lo que da es tiempo para poder mirar con distancia ese dolor. La comedia, en ese sentido, cuanto más empática y humana, es más profunda. El humor y la comedia no tienen por qué deshumanizar aquello de lo que se ríen.

A. L. Las dos hablan del ser humano, pero aportan experiencias distintas. La tragedia mira a través de unas gafas y la comedia a través de otras. Dan colores diferentes pero miran lo mismo. Se puede tratar todo. La muerte es uno de los temas tradicionales de la comedia. Que le pregunten a Woody Allen. Dolor y comedia es una combinación más difícil. Creo que hoy se puede ver qué pasa cuando se mezclan. La cultura española bebe mucho de eso. Somos un pueblo tan trágico como cómico, y a mí me gusta especialmente probar qué pasa con ese cóctel. Ya lo experimentó Valle-Inclán con el esperpento y lo grotesco.

La reputación del género

A. S. En España, en la cúspide de la pirámide de la cultura tenemos una obra humorística como es El Quijote, seguida por La Celestina. La cultura española debería ser la mayor defensora del humor en la literatura y el teatro. La comedia tiene mucho peligro, nunca se sabe por dónde te va a venir, y es transgresora, es el género del bufón. La comedia es la que señala que el emperador está desnudo, es crítica, sarcástica, va a por el poder.

A. L. La comedia no está denostada. Es el poder el que sugiere que se la eche a un lado porque la comedia es crítica y siempre lo ha sido. Al poder le da mucho miedo que se rían de él.

"La ternura". Texto y dirección: Alfredo Sanzol. Intérpretes: Paco Déniz, Elena González, Natalia Hernández, Javier Lara, Juan Antonio Lumbreras y Eva Trancón. Teatro de la Abadía, Madrid. Del 27 de abril al 4 de junio.

"Sueño". Texto y dirección: Andrés Lima. Intérpretes: Chema Adeva, Laura Galán, Nathalie Poza, Ainhoa Santamaría y María Vázquez. Teatro de la Abadía. Del 10 de mayo al 18 de junio.