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El Banco de México mantiene las tasas de interés en el 7% tras siete subidas consecutivas

Diario- Ignacio Fariza 10/08/2017
El instituto emisor sigue confiando en que la inflación baje hasta el 3% en 2018
 

El mal dato de inflación de julio, superior al 6,4%, no hace cambiar de idea al Banco de México. El instituto emisor ha cumplido los pronósticos y ha decidido este jueves mantener el precio del dinero en el 7% tras siete subidas consecutivas en menos de dos años. Es el primer gesto que indica la paulatina normalización de la política monetaria: la mayoría de analistas prevén que la institución empiece a aumentar los tipos de interés a mediados del año que viene para recuperar así su coordinación con la política monetaria de la Reserva Federal estadounidense, país al que la economía mexicana está estrechamente vinculada.

"Considerando que los ajustes en la postura monetaria tienen un efecto rezagado sobre la inflación, las acciones de política monetaria que se han implementado también han comenzado a reflejarse en diversos indicadores y rubros de la inflación que recientemente han mostrado una reducción en su tasa de crecimiento", destaca en un comunicado el ente gobernado por Agustín Carstens. Pese a que, en efecto, los aumentos son cada vez menores, la subida de precios es el mayor foco de preocupación de la economía mexicana.

México vive en una suerte de isla inflacionista: mientras los precios siguen sin retomar la senda alcista en las economías desarrolladas, con Estados Unidos y la Unión Europea a la cabeza, el aumento de precio de los carburantes y el encarecimiento de varios productos agrícolas clave en la dieta mexicana, como el jitomate, ha encarecido la cesta de la compra en el país norteamericano.

El Banco de México, no obstante, ha restado importancia a este incremento –que considera "transitorio"– y sigue confiando en que la tasa de inflación converja en 2018 con la meta del 3% fijada por el propio guardián de la política monetaria. "Aun cuando se espera que en los próximos meses la inflación general anual seguirá ubicándose por encima del 6%, esta parece estarse acercando a su techo", apuntan los técnicos del organismo. "De hecho, se prevé que en los últimos meses de este año la inflación general retome una tendencia a la baja y que esta se acentúe durante el año siguiente". Esta previsión, no obstante, está sujeta a riesgos al alza: que se revierta la apreciación que ha registrado la moneda nacional en lo que va de año –un factor que algunos analistas temen a las puertas de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC)– o que persistan los incrementos de precios en los bienes agropecuarios.

En adelante, subraya el banco central mexicano, la entidad seguirá "muy de cerca" la evolución de todos los determinantes de la inflación y sus expectativas de mediano y largo plazo, "en especial del traspaso potencial de las variaciones del tipo de cambio a los precios". En las últimas semanas, la senda alcista del peso mexicano frente al dólar se ha interrumpido y eso ha puesto más presión sobre la inflación.

Actividad económica "resiliente y en expansión"

En la nota que acompaña a la decisión de tipos, el Banco de México incide en el crecimiento económico, "ligeramente mayor de lo previsto", registrado en el país norteamericano en el segundo trimestre de 2017. "En particular, la demanda externa mantuvo una tendencia positiva, si bien el consumo privado exhibió una desaceleración, al tiempo que prevaleció la debilidad de la inversión", subraya el instituto emisor. La evolución macroeconómica le permite concluir que "no se aprecian presiones significativas" sobre los precios provenientes de la demanda agregada. El banco central mexicano menciona, además, la decisión de varias agencias de calificación de riesgos de mejorar de negativa a estable la perspectiva crediticia de México.

El balance de riesgos para el crecimiento, sintetiza la entidad, "ha mejorado, volviéndose neutral, debido principalmente a que prevalece la percepción de que ha disminuido la probabilidad de que se materialicen los riesgos más extremos, como por ejemplo un severo deterioro en la relación bilateral entre México y EE UU". De manera implícita, el ente que dirige Agustín Carstens se refiere así a la posibilidad de que las conversaciones para la renegociación del TLC que echarán a andar el miércoles de la semana que viene lleguen a buen puerto.