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Pierre Gonnord: "Con el móvil disparamos sin pensar"

Diario- El País 13/09/2017
El fotógrafo presenta en Madrid una colección de fotografías en las que la naturaleza es protagonista
 

Por esta vez Pierre Gonnord (Cholet, Francia, 1963), retratista de rostros telúricos, ha marginado la expresividad humana para buscarla en la naturaleza. Bosques petrificados, ríos muertos y acantilados artísticos se suceden en Orígenes, la exposición que se podrá visitar hasta el 20 de octubre en la galería madrileña Juana de Aizpuru.

¿Es más difícil retratar el alma de los humanos o de los paisajes?

La intimidad de una persona como la historia de los lugares no nos pertenece. Es hermética. Solo la podemos cuestionar por lo que sentimos y conocemos. Es una interpretación.

¿Le impacta más la naturaleza o una obra de arte?

Sin duda la naturaleza, pero una buena obra de arte debe despertar el desasosiego que uno siente en la naturaleza.

¿Con qué creador se haría un selfie?

Preferiría el privilegio de conocer y escuchar a Stephen Hawking.

¿Fue fotógrafo desde niño?

En la Francia de los setenta la fotografía estaba presente en los colegios. Los maestros nos mostraban la labor de creadores. Allí oí hablar de Pierre Boulez, Le Corbusier y Robert Capa.

Y después, al crecer, ¿quiénes fueron sus referentes en fotografía?

Son muchos, sobre todo retratistas como Diane Arbus o Walker Evans, pero si hay uno que no decrece en mi fascinación es Brassaï, con su serie Paris de nuit, fraguada en 1932.

¿El móvil ha matado a la cámara?

Con el móvil disparamos sin parar, sin pensar, sin saber por qué y a veces sin sentir. Por muy buena que sean las ópticas, no pueden morir las cámaras.

¿Qué está leyendo?

Acabo de leer Un largo sábado, de George Steiner, uno de los últimos sabios, entrevistado por Laure Adler. Ahora una novela sobre los dramas absurdos en la Gran Guerra: 14, de Jean Echenoz.

¿Cuál será su próximo proyecto?

Estoy empezando a viajar por los Balcanes. Es un mundo heredero del Imperio Romano y Bizantino, también de 50 años de comunismo. Muy hospitalario pero hermético.