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¿Se puede amar sin tocarse, sin olerse?

Diario- Carlos E. Cué 25/09/2017
"Próximo", la última obra de Claudio Tolcachir, triunfa en Buenos Aires con la historia de una pasión por Skype
 

Los únicos dos actores en escena, el argentino Lautaro Perotti y el español Santi Marín, están a medio metro. Pero jamás se tocan. Ni siquiera se miran. No pueden, porque sus personajes están a miles de kilómetros, uno en Madrid y otro en Australia. Nunca se han visto. Se han conocido por Internet y poco a poco se enamoran por Skype sin llegar a olerse, sentirse, mucho menos besarse. Pero la trama les va empujando hasta convertirse en lo único que les queda en el mundo. Es Próximo, la última obra de Claudio Tolcachir, la estrella del prolífico teatro independiente argentino, creador de la mítica sala Timbre 4 hace 15 años y conocido en España por La omisión de la familia Coleman, que en octubre se repondrá en los Teatros del Canal de Madrid.

"Es una obra difícil, porque los actores no pueden mirarse y uno siempre se alimenta de la mirada del otro para actuar. Me interesaba jugar con esa idea, están tan cerca en el escenario pero para el espectador uno está en invierno y otro en verano", explica Tolcachir. El vibrante guión del argentino investiga sobre los cambios en las relaciones, la soledad, la búsqueda de la amistad y el amor a través de Internet, y trata de responder a la pregunta original: ¿se puede amar sin olerse, sin tocarse? "Creo que no hay esquemas, uno se puede enamorar de la forma que sea", contesta Tolcachir, que en todas sus obras busca conectar al espectador con su mundo real. "Es algo muy actual. Yo vivo mucho tiempo lejos de casa, me ha tocado estar lejos con una operación de mi papá, conocí a mi sobrino por Skype. Uno se traslada cuando entra ahí", cuenta.

La obra, un éxito como casi todo lo que hace este director en la capital argentina, donde se vive con pasión el teatro y se estrenan novedades cada día, introduce poco a poco al espectador en una pasión que empieza siendo un entretenimiento, un capricho, y acaba convirtiéndose en la razón de sus vidas.

Era un amor improbable. Perotti es un argentino de clase baja que acabó en Australia buscando trabajo pero no tiene papeles y vive con terror a ser deportado. Marín es un actor exitoso hijo de un millonario. Uno vive feliz en Madrid y otro sufre solo a miles de kilómetros de su familia y sin hablar inglés. Uno tiene clara su homosexualidad, el otro se avergüenza. Pero poco a poco los papeles van girando, el fuerte se vuelve débil y el desvalido se refuerza. Los dos luchan contra el terror a verse y que las cosas no sean como en la pantalla. "Hay un tema de clase social, pero quedan igualados porque se necesitan. Uno tiene más oportunidades pero también más mentiras. El otro es más sólido. Eso lo hace más interesante", remata Tolcachir, sorprendido por lo conmovidos que salen los espectadores, especialmente los hombres. Como otros éxitos del argentino, la obra no tardará en viajar a España.