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Los bancos catalanes ponen en marcha planes para tranquilizar a los clientes

Las entidades han lanzado campañas informativas para frenar los movimientos de efectivo, que han bajado de intensidad, pero no han acabado
 

Un buen número de clientes han recibido estos días llamadas de sus bancos para tranquilizarles porque la incertidumbre catalana ha llegado a las sucursales. CaixaBank y el Sabadell se han visto especialmente afectados por la polémica, que ha llegado a otras entidades, ya que algunos clientes pensaron que su dinero no estaba seguro en Cataluña. Los dos bancos catalanes han trasladado sus sedes para tratar de acabar con la incertidumbre y han ofrecido abrir cuentas en oficinas de otras regiones. Los movimientos de efectivo no han terminado, pero han bajado de intensidad.

La tensión por la seguridad del dinero depositado en los bancos empezó tras el referéndum, pero se intensificó con la caída que CaixaBank y Sabadell sufrieron en Bolsa los días posteriores. Ambos bancos dejaron de ser catalanes a finales de la semana pasada, al trasladar sus sedes sociales a Valencia y Alicante, respectivamente.

Con este movimiento se aseguraron que, al margen de lo que ocurriera con Cataluña, seguirían bajo la regulación del Banco Central Europeo, lo que les facilita la liquidez necesaria para trabajar. También quedaban con el respaldo del Fondo de Garantía de Depósitos, que asegura hasta 100.000 euros por cuenta y titular en caso de quiebra del banco. Las dos entidades catalanas aseguran que la marcha de clientes y pasivo "no ha sido significativa", aunque es un dato que siempre queda bajo secreto de sumario.

Al margen de los datos de unos u otros, lo cierto es que esta tensión por el pasivo se reflejó este martes pasado en la subasta semanal del BCE, que recibió peticiones por parte bancos de la zona euro por valor de 21.343 millones de euros. La cifra supone 5,6 veces más que la semana anterior, cuando se solicitó efectivo por 3.240 millones.

Oficinas de fuera de Cataluña

El pasado jueves 5 de octubre, Andrés —que rehúsa dar su apellido— aguardaba en una oficina bancaria de Barcelona con la intención de retirar su dinero. Trabaja para un despacho de abogados y aseguraba que tiene miedo a un corralito, informa Guillem Andrés. Pero decidió no hacerlo después de que su gestor le ofreciera depositar su dinero en una oficina fuera de Cataluña o bien en un fondo de inversión. En estos productos, el banco no es el depositario, por lo que es otra forma de dejarlo fuera de la entidad.

Fuentes financieras comentan que ha habido varios tipos de perfiles de clientes que querían retirar su dinero. Tras el referéndum, los gestores atendieron a directivos de filiales cuya matriz extranjera les preguntaba sobre la seguridad de los depósitos. Estos son clientes más especializados.

Luego llegaron los ciudadanos con miedo a perder sus ahorros tras conocer los intentos de Cataluña por independizarse. Las entidades han explicado a todos los clientes que, al tener la sede social fuera de Cataluña, sus depósitos no corrían peligro sea cual sea el destino de esta comunidad. Aun así, para retener a los clientes intranquilos, también han ofrecido traspasar su expediente a oficinas de regiones vecinas, como la Comunidad Valenciana o Aragón, y que se siga gestionándose desde su municipio.

Las entidades explican que han intentado tranquilizar a sus clientes con grandes patrimonios. Y que también se han dirigido a aquellos que han sacado cantidades de forma constante del cajero o por la web.

Sin embargo, han sufrido retiradas de pasivo desde fuera de Cataluña. Los grandes competidores, Santander, BBVA y Bankia, aseguran que no han hecho campañas para robar clientes, aunque admiten que les han llegado depósitos nuevos estos días. "Si cualquiera de estos bancos lo pasara mal, lo sufriría todo el sistema financiero. Eso ha quedado claro en el pasado", asegura un competidor que pide el anonimato. No obstante, estas tres entidades también han recibido peticiones de sus clientes catalanes para trasladar sus cuentas fuera de la comunidad.

Ahora todos esperan que las aguas vuelvan a su cauce.