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Mediaciones Meiselas

Diario- Ángela Molina 22/11/2017
La Fundación Tàpies institucionaliza el trabajo de Susan Meiselas, una de las fotógrafas más insólitas de la agencia Magnum
 

Si nadie lo remedia, la Fundación Tàpies se convertirá muy pronto en uno de los más famosos paradigmas de regresión cultural, cuando Barcelona era apenas un gris decorado modernista, con una plaza de toros y una ruta travesti para un turista aquí y otro allá. Hoy, el escenario es el de una pasarela donde absolutamente todo, incluso la protesta ciudadana, se embellece como si fuera una ceremonia olímpica. La vida cultural barcelonesa languidece y la Tàpies es el penúltimo violinista a punto del hundimiento. Es una visión de catástrofe y no la percibimos todavía, pero ya se puede predecir que la familia del pintor catalán, fallecido en 2012, finiquitará la herencia a una velocidad contemplativa.

La paradoja de visitar la Fundación que ocupa el edificio de la antigua editorial Montaner i Simón adopta ahora el compromiso de Susan Meiselas (Baltimore, 1948), la fotógrafa que inventarió desde una perspectiva única los conflictos armados en América Central, la diáspora del pueblo kurdo, las cámaras oscuras de la industria del sexo y la sustancia silenciada del maltrato doméstico. La muestra es formidable porque es capaz de conducir al visitante por su proceso de trabajo con una modestia y fuerza descriptiva poco habitual. Para los nostálgicos, en la sala sótano todavía se puede ver una selección de los "objetos" creados por Antoni Tàpies, como un testimonio cada vez menos acaudalado de lo que un día fue esta institución: uno de los faros más activos del arte contemporáneo en España. En Cataluña, los depósitos de las colecciones de arte quieren huir, dicen, pero no habría que echarle la culpa a la enrarecida situación política sino a la mezquindad y cortedad de miras de unos cuantos.

Mediaciones se despliega a lo largo de las dos plantas principales de la fundación en una instalación abierta que pone en contexto cada una de las imágenes tomadas por una autora cuya habilidad para rastrear de forma "inadecuada" el cuerpo social la convierte en una de las fotoperiodistas más insólitas de la agencia Magnum. Carles Guerra y Pia Viewing comisarían esta retrospectiva, la más completa hecha hasta ahora en Europa y que encadenará un segundo capítulo en el Jeu de Paume de París (del 6 de febrero al 20 de mayo). El recorrido abarca desde sus primeros trabajos sobre las strippers de las ferias ambulantes en Nueva Inglaterra a la vida cotidiana de las mujeres de la pensión de 44 Irving Street, donde vivió mientras era estudiante en Harvard; Chicas de Prince Street, un relato callejero de un grupo de jóvenes en Little Italy, y las series de los conflictos armados en Nicaragua, El Salvador, Irak y Kurdistán, realizadas entre finales de los setenta y 2000. En prácticamente todos los casos, la fotógrafa convive durante largos períodos de tiempo con las gentes del lugar y emplea diversos formatos y materiales de archivo, desde testimonios orales, vídeos, fotografías, libros, dibujos e informes policiales, que le sirven para enriquecer su trabajo con nuevas perspectivas y escalas temporales.

Para esta fotógrafa norteamericana, es importante que cada realidad —guerras, genocidios, desplazamientos, violencia doméstica tenga un enfoque único. Por eso, en la mayoría de los casos regresa a los mismos lugares con el material que había registrado hace años y lo muestra a las personas para saber lo que piensan. Las "mediaciones" de Meiselas funcionan también como un intento de volver a colocar entre las grandes a una institución cultural abandonada en una selva artificial de baja fidelidad.

Mediaciones. Susan Meiselas. Fundación Tàpies. Aragó, 255. Barcelona. Hasta el 14 de enero. Co-organizada con el Jeu de Paume (6 febrero-20 mayo 2018).

Objetos. Antoni Tàpies. Hasta el 14 de enero.