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Una emoción para todos los públicos

Diario- Tereixa Constenla 07/12/2017
Manuel Marsol, el primer español que logra el Premio Internacional de Ilustración en la Feria de Bolonia de Literatura Infantil y Juvenil, reivindica la universalidad del álbum ilustrado
 

Manuel Marsol (Madrid, 1984) se parece al protagonista de Yokai (Fulgencio Pimentel e hijos), el libro que le ha convertido en el primer español que gana el Premio Internacional de Ilustración, que conceden la Feria de Literatura Infantil de Bolonia y la Fundación SM. Atrapado en una rutina laboral –aunque fuese creativa: trabajaba como director de arte de una agencia de publicidad, además de ocuparse de las ilustraciones e animaciones de las tiendas Tiger–, Marsol no tenía tiempo para perderse en un pinar ni detenerse a meter los pies en un lago. Por seguir la evocadora metáfora visual y narrativa que han construido Carmen Chica y él en Yokai, donde el verdadero protagonista es un repartidor de trayecto repetitivo que un día, gracias a una avería, se baja del camión y se regala a sí mismo horas para perderse por el bosque.

Un día Marsol también se bajó del camión y se regaló un bosque. "Al principio abrí un blog donde subía algunos dibujos, mientras seguía trabajando en la publicidad, y descubrí el mundo del álbum ilustrado, que reunía todo lo que yo quería hacer: dibujar, contar historias y tener libertad creativa", revive en su estudio, un espacio compartido con otros creadores en el bullicioso centro de Madrid. Aquí prepara el libro sobre leyendas españolas que presentará en Bolonia en 2018, donde se organizará una exposición sobre su trabajo. "El reconocimiento es muy importante pero no deja de ser minoritario. La ilustración no tiene el estatus del cine, por ejemplo, donde si alguien gana un goya, todo el mundo se entera".

Así es. Fuera del gremio de editores infantiles e ilustradores, pocos saben que Marsol es un fenómeno. En los cinco años que lleva merodeando por el bosque, ha recibido varios reconocimientos, como el Premio Internacional de Álbum Ilustrado de Edelvives por su interpretación de Moby Dick en Ahab y la ballena blanca o el Premio Amadora BD al mejor álbum ilustrado de un autor extranjero en Portugal por El tiempo del gigante (Fulgencio Pimentel e hijos). Una clasificación convencional incluiría estos títulos en los estantes de literatura infantil. El dibujante, sin embargo, se resiste a compartimentar lecturas: "No hago libros para niños ni para adultos, son de cero a cien años. Igual que una película de John Ford, están indicados para todas las edades por su plasticidad o poesía. Se puede establecer una relación especial, emocional, con ellos".

Con La Metamorfosis, que ilustró en 2015 para Astro Rey, estableció una complicidad con Kafka que pocos dibujantes han respetado. "Le puse color, en lugar del tono sombrío que abunda, pero sobre todo respeté la voluntad de Kafka para no dibujar el bicho. Es curioso que casi nadie le haya hecho caso. En este libro, la cucaracha no está. Salió la idea de que el insecto eran los demás", explica.

Mantenerse con la ilustración tiene algo de la incertidumbre del funambulismo, pero Marsol prefiere rechazar las propuestas que no le interesan, hacer los libros que quiere y deambular por el bosque cuantas veces lo desee.