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"El riesgo de una burbuja está más en los medios de comunicación que en el mercado"

Entrevista- David Fernández 09/02/2018
 

Rob Kapito (Nueva York, 1957) es el presidente y cofundador de BlackRock, la mayor gestora de fondos de inversión del mundo y uno de los poderes fácticos del mercado. Junto al primer ejecutivo de la compañía, Larry Fink, se encarga de supervisar las inversiones clave de la entidad. La entrevista se realizó la semana pasada en Madrid, justo antes de que se desatase la tormenta bajista en las Bolsas.

Pregunta. BlackRock ya gestiona más de seis billones de dólares. ¿Dónde está el límite? ¿Pueden dar el mismo servicio a sus clientes con independencia del tamaño de sus fondos?

Respuesta. Nuestra cartera de activos está muy diversificada tanto por tipo de clientes, zonas geográficas y clases de activos. Buena parte del dinero que gestionamos son posiciones a largo plazo, por ejemplo, para la jubilación de las personas. Por lo tanto, nuestro patrimonio es todavía pequeño en relación a la dimensión total del mercado. Dicho esto, el tamaño y las economías de escala que se generan son positivas para nuestros clientes ya que nos permiten lograr mayor eficiencia, ofrecer unas comisiones adecuadas y tener una posición óptima a la hora de buscar oportunidades de inversión.

P. ¿Le preocupa que Vanguard haya crecido tanto y les dispute el liderazgo en la industria de fondos?

R. No me preocupa lo que hagan nuestros competidores. Creo que es bueno tener rivales sólidos en el mercado. Hay suficientes activos para muchos jugadores. En la medida en que nuestra competencia pueda mantener sus promesas y cumplir sus responsabilidades dentro del sector financiero, estamos encantados con esta situación.

P. BlackRock ha hecho una apuesta fuerte por el negocio de los fondos cotizados. ¿Cree que la gestión activa está sobrevalorada?

R. El enfoque que se tiene sobre este tema es erróneo. No se trata de elegir entre gestión activa y pasiva como si fueran cosas antagónicas. La cartera de un inversor debe incluir ambos estilos. Si un gestor es capaz de batir de forma consistente al índice de referencia lo mejor es tener exposición a ese activo a través de él, pero si está por debajo del mercado es mejor usar un ETF [fondo cotizado] con un precio inferior. Nosotros tenemos muchos clientes que utilizan inversiones indexadas, pero son muy activos en sus estrategias. ¿Cómo definimos este tipo de inversión? Los fondos cotizados van a seguir creciendo en la medida en que aprendamos nuevas formas para usarlos. No se trata de un producto basado en ingeniería financiera, sino que a menudo logra ofrecer mejores condiciones que un fondo convencional en cuanto a eficiencia, liquidez, fiscalidad, precio y transparencia gracias a la tecnología en la que están basados.

P. Una de las razones del éxito de los ETF es el largo ciclo alcista de los mercados, ¿pero qué ocurrirá cuando cambie la tendencia?

R. Si el mercado cae, los inversores pueden vender un ETF de la misma forma que venden un bono o una acción. Además, los clientes no deberían hacer trading en función del momento puntual del mercado, sino tener una estrategia a largo plazo. Si los activos en los que se invierten son sólidos no hay por qué preocuparse por las fases de volatilidad que siempre va a haber en todos los ciclos. Los ETF ayudan a tener esa mentalidad de largo plazo.

P. Muchos de los fondos pasivos de BlackRock usan algoritmos. ¿Cree que en el futuro solo los robots gestionarán nuestro dinero?

R. Todas las industrias sufren el impacto de la tecnología. Pero no se puede luchar contra ella, tienes que adoptarla. En BlackRock usamos la tecnología de muchas formas. Una de ellas la inteligencia artificial. Los gestores tienen a su disposición más de 3.000 informes a la semana, escritos además en diferentes idiomas. Es una cantidad de información brutal, pero la mente no puede asimilar tantos datos. La tecnología sí nos permite sacar partido a toda esa información para que nos ayude a tomar mejores decisiones de inversión. En cualquier caso, en BlackRock estamos convencidos de que los seres humanos y las máquinas son más fuertes juntos que por separado.

P. ¿Cuántos empleados han sido ya reemplazados en BlackRock por robots?

R. No puedo darle datos concretos. La tecnología nos ayuda a ser más eficientes de lo que seríamos si tuviéramos que depender de las personas en determinados puestos. Pero esto no quiere decir que vayamos a usar máquinas en lugar de personas, sino que debido a la incorporación de las nuevas tecnologías tenemos que reciclar a parte de nuestra plantilla para entrenarlos en otras habilidades. Además, ha cambiado el perfil de personas que contratamos. Además de profesionales financieros, también buscamos ingenieros, matemáticos, científicos o programadores.

P. En su última carta a los directos de las empresas, Larry Fink les animó a que las compañías contribuyan a ocupar los huecos en aquellos campos donde no llega el Estado. ¿No cree que esta idea es peligrosa?

R. La intención de la carta es llamar la atención acerca de que las empresas, además de lograr beneficios para sus accionistas, tienen otra misión importante como es contribuir a hacer del mundo un lugar mejor. El mensaje de Larry Fink pone el foco en cuestiones que cada día importan más al conjunto de grupos de interés que interactúan con las compañías como son el medio ambiente o el gobierno corporativo.

P. ¿Pero llega a imaginar un mundo donde las empresas privadas se puedan ocupar de temas con la sanidad o la educación?

R. Hay una línea clara entre lo que es responsabilidad de los gobiernos y lo que compete al sector privado. Sin embargo, las empresas son capaces de llevar a cabo funciones que también son positivas para la sociedad como invirtiendo en determinadas actividades que redundan en beneficio de todos.

P. Usted y el señor Fink se reúnen con frecuencia con gobernantes y reguladores para decirles qué deben hacer en determinadas cuestiones. ¿Cuál es la legitimidad democrática que les lleva a hacerlo?

R. Bueno, quizás haya que recordar que los gobiernos de todo el mundo necesitan financiación. ¿Por qué una gestora como la nuestra compra bonos de un Estado y no de otro, o invierte en unos proyectos de infraestructuras y no en otros? BlackRock es uno de los mayores inversores en deuda pública y, por lo tanto, necesitamos saber de primera mano las estrategias y las políticas de los gobernantes que respaldan ese activo para comprender la dirección que están tomando. Estas reuniones que mantenemos con los diferentes líderes de Estado no tienen nada que ver con la política, sino con la inversión, al igual que cuando nos reunimos con los equipos directivos de las empresas.

P. Hablando de políticos. ¿Le preocupa la situación en Cataluña? ¿Cree que el secesionismo es una amenaza para atraer inversiones a nuestro país?

R. No es un tema sobre el que sea experto, así que prefiero no hacer comentarios.

P. ¿Cree que el presidente de EE UU lo está haciendo bien?

R. Hay opiniones para todos los gustos, pero creo que si nos ceñimos a la reforma fiscal ha sido un éxito y así ha sido recibido por el mercado. La rebaja del impuesto de sociedades y las facilidades para repatriar beneficios del exterior permitirán a las compañías desarrollar inversiones a largo plazo, crear puestos de trabajo y mejorar los salarios. En definitiva, ser más competitivas. El sentimiento es de mayor optimismo que hace unos años. Además, si a EE UU le va bien, la dinámica de mayor crecimiento se extenderá a otros países. El próximo foco de atención está en las infraestructuras. Para tener mejores carreteras y aeropuertos es importante contar con inversores dispuestos a financiar esos planes.

P. ¿Considera que los mercados está ya libres del populismo?

R. En los últimos años las Bolsas han subido y no creo que se pueda asociar este desarrollo al auge de los movimientos populistas. Se ha instalado en la sociedad una creencia muy fuerte de que, tras la crisis, los ricos se han hecho todavía más ricos mientras el resto no han tenido tanta suerte. Ese descontento ha tenido su reflejo en las urnas lo que ha provocado cambios importantes en las estrategias de los partidos y en las decisiones de los gobernantes.

Pero lo que es realmente importante es que estamos en una situación de mercado que jamás habíamos tenido. En los últimos cinco años, por esa incertidumbre asociada a los movimientos populistas, las compañías han optado por no invertir y destinar sus excedentes a recomprar acciones e incrementar los dividendos. La retirada de títulos del mercado no ha sido reemplazada en la misma medida por las salidas a Bolsa de nuevas compañías. Algo parecido ha ocurrido con la oferta en el mercado de bonos por las compras masivas de los bancos centrales. El resultado es que hay menos opciones de inversión en un momento en el que, además, las posiciones de liquidez que los inversores guardan en los bancos suman entre 50 y 70 billones de dólares. Este dinero, en el mejor de los casos, obtiene una rentabilidad inferior al 1%. Cuando el optimismo se vaya asentando entre los inversores, el dinero volverá a un mercado en el que las opciones de compra se han reducido, lo que significa que las Bolsas tienen margen para seguir subiendo y que las rentabilidades de la deuda pública van a mantenerse bajas por más tiempo. Algo de esto ya se empezó a ver el pasado año.

P. Uno de los caballos de batalla de BlackRock es el ahorro para la jubilación. ¿Por qué?

R. En algunos países la gente tiene que empezar a ahorrar más para su jubilación. Los ciudadanos no son conscientes de que, como consecuencia del aumento de la esperanza de vida, van a tener que disponer de dinero adicional para 10 o 12 años más. Además, en aquellos países en los que sí se ahorra, se hace muy mal debido a las cantidades de liquidez acumuladas. Deben dejar de ahorrar y empezar a invertir ya que con rendimientos del 1% tampoco acumularán dinero suficiente para su jubilación.

P. Pero hay mucha gente que no ahora porque no puede. El primer paso para que este hábito se adquiera debería ser subir los salarios, ¿no?

R. Por supuesto.

P. ¿Y cuándo las empresas van a revisar al alza los sueldos de sus trabajadores?

R. En el mercado empieza a haber expectativas de inflación como resultado de unos salarios algo mayores. Las empresas tienen capacidad de fijar precios y se benefician de unos tipos de interés muy bajos. Por lo tanto, son más eficientes y pueden empezar a traspasar sus excedentes no solo a sus accionistas sino también a sus empleados mediante subidas de sueldos. De hecho, muchas compañías ya han anunciado mejoras del salario mínimo y creo que esta tendencia va a continuar.

P. La valoración actual de muchas clases de activos, ¿son sostenibles sin el apoyo de los bancos centrales? ¿No teme que se esté gestando ninguna burbuja en un mercado donde todo lleva mucho tiempo subiendo mucho?

R. El riesgo de burbuja está más en los medios de comunicación que en el mercado. Toda esa liquidez acumulada está volviendo a la Bolsa, permitiendo que los múltiplos de las cotizaciones se expandan. Los bancos centrales han hecho un gran trabajo. Veníamos de una crisis financiera global y gracias al QE y a las bajadas de tipos ahora el mundo es un lugar mejor. En este momento nos encaminamos a un proceso de normalización monetaria con un plan sincronizado. Todo el mundo está esperando el próximo cisne negro del mercado y, si te limitas a esperar, te perderás las subidas de mercado que vienen, como ya ha ocurrido en los últimos tres años. Esperar a que el mercado caiga para empezar a comprar es una estrategia errónea. Mientras la mayoría de los inversores estaban sentados sobre montañas de efectivo pensando que el mercado está muy alto a nuestros clientes les ha ido muy bien.

P. ¿De verdad cree que esta normalización monetaria se puede hacer sin causar ningún daño en un mercado inundado de liquidez?

R. Es un proceso que va a llevar más tiempo de lo que muchos creen. Existe gran comunicación entre los bancos centrales y sus mensajes son coordinados. Cuando hay buena información los inversores nos sentimos cómodos y la confianza de las empresas aumenta. Es decir, vivimos un momento óptimo para el crecimiento económico. Por lo tanto, tener efectivo es algo perjudicial para la salud financiera de la gente.

P. Si solo pudiese elegir un activo para invertir ahora mismo, ¿cuál sería?

R. Invertiría en acciones estadounidenses, sobre todo en el sector tecnológico. También invertiría en los fabricantes de productos que llenan los frigoríficos de los hogares porque como nuestra previsión es que la economía siga creciendo, la gente va a gastar más y a comer mejor.

P. ¿Qué clases de reformas debería hacer el gobierno español para que el país fuese aún más atractivo para los inversores?

R. Somos muy optimistas con respecto a España. El país ha hecho un trabajo muy bueno con grandes mejoras. Somos un gran inversor en el país y vamos a seguir siéndolo. No hay que fijarse solo en los grandes grupos empresariales para describir cómo le está yendo a España. El país tiene muchas compañías de tamaño medio y pequeño que lo están haciendo muy bien y que además se benefician de tipos muy bajos.

P. ¿Va a continuar la consolidación en el negocio de gestión de activos? ¿Qué papel jugará BlackRock?

R. En este negocio vives por la rentabilidad que logras obtener para tus clientes. Por lo tanto, aquellas gestoras que puedan mantener las promesas hechas a sus inversores van a seguir creciendo e incrementando sus activos bajo gestión, mientras que las que fallen en su compromiso tendrá problemas. Hay firmas que dependen solo de un tipo de activo y su evolución futura dependerá de cómo lo haga ese mercado concreto. Estamos en un momento en el que hay gran presión sobre las comisiones que cobran las gestoras. Aquellas firmas con un catálogo de productos pequeña o que no tengan la tecnología necesaria para ganar eficiencia tendrán que fusionarse o comprar otra gestora para ganar eficiencia. En BlackRock tenemos el mayor catálogo de fondos de la industria y la tecnología más puntera. Por lo tanto, ahora estamos en una posición cómoda y no necesitamos salir de compras a la desesperada. Esto no quiere decir que no estemos siempre buscando oportunidades que nos hagan más fuertes. Por lo tanto, sí creo que habrá más consolidación, pero no seremos nosotros los que demos el primer paso.