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Exteriores cita a los embajadores para instruirlos contra el "procés"

Diario- Javier Casqueiro 02/03/2018
El Ministerio reúne de urgencia a los diplomáticos internacionales destinados en España para alertarles ante los intentos de manipulación de los independentistas
 

La primera reunión masiva de los responsables de Exteriores con los diplomáticos internacionales fue a finales de octubre, apenas diez días después de la aprobación del artículo 155 por el que se intervino la Generalitat de Cataluña. La segunda se celebró el jueves 22 de febrero con unos 40 cónsules de carrera (diplomáticos oficiales y no honorarios) en Barcelona y este miércoles pasado, en la Escuela Diplomática, con medio centenar de embajadores acreditados en Madrid. Oficialmente se trató de un encuentro informativo para exponer el balance de la aplicación del artículo 155. Y también se les expuso el estado de la situación tras el cierre de las 11 embajadas catalanas en el extranjero y del Diplocat, el pretendido servicio de acción exterior puesto en marcha por la Generalitat de forma autónoma.

Uno de los diplomáticos presentes explicó a EL PAÍS, sin embargo, que el objetivo de la cita fue "contrarrestar toda la manipulación mediática relacionada con el proceso independentista en Cataluña". La charla ofrecida a los embajadores, que duró unos 60 minutos, estuvo encabezada por la subsecretaria, que acudió acompañada de un alto cargo de la Presidencia del Gobierno. En esa convocatoria no se ofreció ningún papel o argumentario ni hubo preguntas.

Otro de los diplomáticos que asistieron concluyó que lo que Exteriores intentó fue darles un capítulo con instrucciones sobre cómo debería ser su comportamiento como representantes de un país extranjero en España, incluso con recomendaciones de que no se reúnan con dirigentes independentistas.

Un consejero extranjero destacó otra conclusión de la cita: Exteriores ha puesto a disposición de las embajadas extranjeras un diplomático de enlace que hará de interlocutor directo para aclarar todo tipo de dudas que se planteen en su trabajo diario relacionadas con Cataluña.
Toda esta estrategia de contraataque del Ministerio de Exteriores se ha precipitado en los últimos días tras comprobar con inquietud y "enorme preocupación la manipulación que el proceso independentista ha intentado a través de sectores políticos locales y nacionalistas sobre el cuerpo consular sito en Cataluña o con sede en Barcelona", según fuentes gubernamentales.

En Exteriores diferencian claramente entre esos cónsules de carrera (entre 39 y 42) y los denominados cónsules honorarios (45), a los que se considera más propicios a simpatizar con el movimiento independentista. Esa es la razón por la cual la subsecretaria acudió la semana pasada a Barcelona para reunirse con los cónsules de carrera, darles instrucciones, prestarles apoyo ante la presión "insoportable" que se considera que están sufriendo y escuchar sus percepciones de manera directa.

Cuatro cónsules cesados

El Gobierno ha forzado el cese en el último año de cuatro cónsules honorarios (Finlandia, Filipinas, Letonia y Bulgaria) por comportamientos que se consideraron inadecuados a su cargo. Un procedimiento de relevo que contempla precisamente la Convención de Viena de 1963 sobre relaciones consulares. Fuentes gubernamentales han justificado así también el último caso, protagonizado esta semana por el cónsul honorario de Finlandia, Albert Ginjaume, al que se llevaba siguiendo estrechamente desde la supuesta declaración unilateral de independencia a finales de octubre.

En Exteriores niegan que se impulsara su cese solo por haber organizado como secretario del cuerpo consular en Barcelona (94 cónsules) una comida de trabajo el 1 de febrero con la presidenta de la Diputación y alcaldesa de Sant Cugat del Vallès, Mercè Conesa (CiU). Se asegura que hace tiempo que había "confundido, extralimitado u olvidado el marco legal" de sus funciones diplomáticas.

Desde octubre, Exteriores había convocado varias veces a la embajadora de Finlandia en Madrid, Tiina Jortikka-Laitinen, para reconvenir la "conducta no ejemplar en varios casos" de su cónsul catalán, pero sin tener éxito. Se indica, sin precisar más, que se había pronunciado "con manifestaciones políticas en actos públicos". El mismo malestar se ha comunicado en estos días al embajador de Perú y se hará con el de Dinamarca ante el respaldo que en sendas cartas le mostraron al representante finlandés desde Barcelona la cónsul peruana, Franca Lorella Deza, y el danés, Lau Andersen, éste además responsable de relaciones institucionales.

En el Ministerio se entiende que esos apoyos fueron personales y que no representan a todo el colectivo consular, que teóricamente los rechaza. En cualquier caso, se ha aprovechado la ocasión para trasladar a los jefes de las respectivas misiones diplomáticas el desagrado de España por esas actitudes "inaceptables e inconvenientes".