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Dos productos con un peso menor en la balanza comerial de EE UU

Diario- Sandro Pozzi 09/03/2018
Las importaciones de acero y aluminio representaron el 2% de total de los bienes y servicios que llegaron del exterior
 

Estados Unidos exportó el pasado año productos y servicios por valor de 2,3 billones de dólares. Pero su economía consumió 566.000 millones más en importaciones que de lo que vendió fuera. El desequilibrio es enorme en el caso del acero y el aluminio cuando se compara con lo que produce a escala doméstica. Aún así, representan una parte menor en el cómputo general de los intercambios comerciales globales.

EE UU importó acero y aluminio por un valor combinado de 48.000 millones en 2017, según los datos del Departamento de Comercio. Eso representa cerca de un 2% de todo lo que entró en el país en 2017 para los dos productos. Texas, California, Illinois, Michigan, Luisiana, Pensilvania, Ohio y Nueva York recibieron el 60% del total nacional. Cualquier distorsión comercial en estos estados tiene consecuencias en sectores clave como la automoción o de la energía.

El 16% del acero llegó el año pasado de Canadá y el 13% de Brasil. El otro gran importador es Corea del Sur, con el 10% del total. Rusia y México nutren cada una a EE UU con el 9% del total. China no aparece entre los diez primeros importados, con solo el 2% de las compras del metal. Sin embargo utiliza otros países para introducir indirectamente su acero en el mercado estadounidense.

En volumen, las importaciones de productos de acero ascendieron a 36 millones de toneladas. Es menos de un 8% cuando se compara con los 473 millones de toneladas que se comerciaron en el mercado global. Algo similar pasa con el aluminio. Canadá es el mayor importador de lejos, con el 56% del total que entra en EE UU. Le siguen Rusia y China con el 8% y el 6% del total respectivamente.

Las estadísticas que elabora la US Geological Survey muestran que la producción de aluminio se redujo en 2017 por quinto año consecutivo. Lo hizo un 12% respecto a 2016 y acumula un descenso del 64% en cinco años. El argumento de la Casa Blanca es que China produce en un mes lo que EE UU hace en un año. La expansión de su tejido industrial creó un exceso de capacidad.

El gran perdedor por el arancel es Europa, porque el 15% de sus exportaciones tuvieron como destino EE UU en 2017. El temor en Bruselas, además, es que el arancel provoque que una parte de las exportaciones de otros países se dirijan a su mercado cuando entre en vigor la medida proteccionista de Donald Trump. Eso le llevará a adoptar medidas de salvaguardia para mitigar los riesgos.