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Clásicos como linternas

Diario- Álex Vicente 03/09/2018
Las salas de París ofrecen como guía distintas relecturas de textos fundamentales
 

Para iluminar y esclarecer un presente oscuro y difuso, nada mejor que acudir a los clásicos. Las salas parisienses recurrirán a esta máxima durante el otoño, con distintas relecturas de textos fundamentales que aspiran a hacer de linterna. Thomas Ostermeier firmará su primera colaboración con la Comédie-Française con una puesta en escena de Noche de reyes, de Shakespeare, en la estela de la alianza firmada entre la compañía pública y otro gran director europeo, Ivo van Hove, que firmó una exitosa adaptación de La caída de los dioses hace dos temporadas.

Otro referente como el Odeón propondrá una adaptación de El proceso, a cargo del director polaco Krystian Lupa, que lleva varios años en conflicto abierto con el poder político de su país. En la obra, Lupa pone en escena el texto de Kafka, pero también su proceso de escritura, en una estimulante reflexión sobre el artista como mártir. Será uno de los platos fuertes del Festival de Otoño, que también rendirá homenaje a Anne Teresa de Keersmaeker. La coreógrafa belga llevará a la capital francesa un total de 13 espectáculos. Entre ellos, el mítico Rosas danst Rosas, pieza fundamental de la danza contemporánea que después ha plagiado hasta Beyoncé.

El festival también acogerá a numerosas compañías niponas, con motivo del año cultural japonés que Francia celebra en 2018: desde eminencias del kabuki como Nakamura Shido hasta una obra concebida para la ocasión por el fotógrafo Hiroshi Sugimoto. Otro nombre clave del teatro japonés, Satoshi Miyagi, estrenará un espectáculo titulado Révélation en el Théâtre de la Colline, la vanguardista escena que dirige Wajdi Mouawad desde 2016. El celebrado autor de Incendios será otro de los protagonistas de la temporada parisiense. Tiene a punto de estreno el monólogo Inflammation du verbe vivre, que interpretará él mismo, y otra desgarrada tragedia coral que ha titulado Tous des oiseaux, donde vuelve a demostrar que su clásico favorito se llama Sófocles.