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Cómo construir mejores edificios

Diario- El País 05/12/2018
No hay que dejar de lado nunca que el puntal central de un edificio es el usuario, que tiene unas necesidades presentes y futura
 

Se escucha de forma generalizada que estamos en un momento de cambio, de transición con la irrupción de todos los nuevos avances tecnológicos que se han ido introducido en la sociedad. Pero la realidad es que dicho cambio ya se ha establecido, y estamos inmersos en el proceso de adaptación al mismo, siendo nosotros los que tenemos que ver la practicidad de los mismos e integrarlos en el día a día para aprovechar todas sus ventajas.

En esta vorágine de cambio y adaptación se encuentra el sector de la edificación al que las nuevas tecnologías auguran un futuro de mejores edificios con su integración en todas las fases de obra. Así se demostró en nuestra última Convención de la Edificación CONTART 2018 que reunió hasta 1.000 agentes de la construcción que ya no demandaban conocer nuevas tecnologías, sino la creación de debates sobre su más adecuada aplicación y nuevos usos durante los procesos edificatorios en los que se habían visto envueltos. Se habló de BIM, de drones, de realidad virtual o aumentada, de IoT (Internet de las Cosas), e incluso de la posibilidad de la integración de la robótica dentro de los trabajos realizados en obra.

Tras el cambio se abre la puerta a una nueva forma de construir utilizando todas las posibilidades que el mercado nos ofrece para proseguir con el proceso de mejora continua en el que se encuentra el sector. Si el conocimiento sobre ellas está adquirido y las herramientas están disponibles, solo hay que cogerlas asegurando la mayor calidad posible que, sin duda, contribuirá a un mayor confort y salud de las personas habitan los edificios.

Así, con la tecnología ayudándonos a desarrollar todas las tareas, los profesionales de la construcción podemos fijar nuevos y más ambiciosos objetivos. También la sociedad ha cambiado sus exigencias que, sumadas las nuestras propias, hacen continuar el proceso de mejora continua que todos los sectores deben realizar.

Dada la situación, han surgido por tanto importantes iniciativas mediante las cuales el sector de la construcción se encamina hacia el objetivo común de profesionales y usuarios: construir mejores edificios. Ejemplo de ello es la ICMS Coalition, un grupo de trabajo internacional sin más beneficio que la satisfacción de llegar a un punto de entendimiento común entre el máximo número de países (España está representado por el CGATE) en el ámbito de las mediciones y presupuestos, tan íntimamente ligado a nuestro sector, haciendo que todos los trabajos, sean en la ubicación que sean, tengan un lenguaje común. Sus estándares de medición, traducidos del inglés a español y chino suponen un documento de avance hacia la mejor coordinación entre los agentes de la construcción. Estos estándares se convierten en un apoyo a todas las normas internacionales que influyen en el trabajo de los técnicos incrementando la calidad y seguridad de la edificación de la que son agentes activos.

No obstante, las nuevas tecnologías que han llegado para quedarse o los estándares internacionales de gestión o medición cuyas recomendaciones ya podemos incluir en nuestro día a día, no nos aseguran la parte más esencial que existe en el mercado inmobiliario, la confianza del usuario en el producto que ofrecemos.

Los profesionales tenemos la mayor de las influencias sobre la edificación y su calidad, pero no hay que olvidar que también existen relaciones interpersonales dentro del proceso con los múltiples equipos de trabajo y también con los propios usuarios. Para darle al cliente la confianza que necesita y el producto final que espera, hay que tener muy en cuenta una serie de principios éticos que debemos interiorizar desde el primer momento al afrontar un nuevo encargo. Algunos ejemplos son la responsabilidad por los servicios profesionales prestados tanto con terceros en el ámbito financiero para el que debe haber la máxima transparencia y fiabilidad; destacando la confidencialidad, tan importante para todos los agentes integrantes en la construcción; y la gestión de los conflictos de interés, que aparecen en todos los trabajos y que no ayudan a ninguna de las partes interesadas. Todos estos principios éticos, que se pueden encontrar en el documento realizado por la IES Coalition, hacen crecer y consolidar la confianza pública y de la sociedad en los agentes y el sector de la edificación.

Podemos construir una gran cantidad de edificios, podemos integrar en ellos las más avanzadas tecnologías, servicios y materiales, pero no hay que dejar de lado nunca que el puntal central de un edificio es el usuario, que tiene unas necesidades presentes y futuras, lo que nos obliga a mirar con un punto de vista amplio que incluya soluciones de economía circular, sostenibilidad, salud, confort, accesibilidad…

Sigamos esta línea y tengamos una idea global del edificio y todo su ciclo de vida. Ahora contamos con los nuevos avances tecnológicos como herramientas de eficiencia de los trabajos, los estándares de gestión en obra como lenguaje común y los principios éticos como base de confianza y profesionalidad del sector, haciendo que la suma y convivencia de todos en el proceso edificatorio den como resultado que los edificios que construyamos en el futuro (y en el presente) sean mejores edificios.

Por Alfredo Sanz Corma, presidente del Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE)