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La voluntad de contar

Diario- Natalia Junquera 07/01/2019
150 veteranos periodistas repasan medio siglo de historia de España desde su perspectiva como primeros testigos
 

Una mesa vacía, unas sillas que tampoco nadie utiliza y una pared abarrotada: 13 hombres pegan en ese momento la oreja al tabique para tratar de averiguar de qué se habla al otro lado. La foto, de febrero de 1977, ilustra las primeras páginas de Los periodistas estábamos allí para contarlo, un libro en el que 150 veteranos informadores repasan medio siglo de historia de España desde su perspectiva, entre bambalinas, como primeros testigos. Editado con motivo del 40º aniversario de la Constitución, los beneficios son para Médicos Sin Fronteras.

Reclutados por Rafael Fraguas y Fernando Jáuregui, con la ayuda de Rosa María Rodríguez Loranca, informadores como Joaquín Estefanía, Álex Grijelmo, Karmentxu Marín, Juan Luis Cebrián, Luis María Anson, Iñaki Gabilondo, Luis del Olmo, Miguel González, Bonifacio de la Cuadra, Carlos Yárnoz, Victoria Prego y Juan Cruz, entre otros, escogen una anécdota, un instante, un protagonista. Soledad Gallego-Díaz recuerda el momento en el que en aquel hemiciclo donde aún se fumaba, el 13 de julio de 1977 se hizo un silencio sepulcral para ver bajar por las escaleras a una anciana de 83 años que había estado casi cuatro décadas en el exilio, había enterrado a cuatro de sus seis hijos y se había convertido en el símbolo de la Guerra Civil, la Pasionaria.

Fernando Ónega, jefe de prensa de La Moncloa con Suárez, revela que EE UU amenazó con "activar el independentismo canario" si España no entraba en la OTAN; Curri Valenzuela cuenta que hubo quien fumaba porros en el hemiciclo. Jáuregui, su televisado "cabezazo" ante el féretro de Franco o una noche en los calabozos con el actor Juan Diego. Junto a los textos, el fotógrafo Bernardo Pérez selecciona, entre los compañeros con los que compartía "la irresistible voluntad de contar", una galería de imágenes tomadas entre 1977 y 1982. Y Fraguas hace lo propio con las viñetas de su hermano Forges, así como de Peridis, Máximo o El Roto. Un libro coral, con más padres que madres, y en el que sus autores dejan ver cierta nostalgia por una época en la que entre la sala donde se tomaban las decisiones y el resto de los españoles solo había una pared abarrotada de periodistas que estaban allí para contarlo.

Los periodistas estábamos allí para contarlo. Varios autores. Teófilo Comunicación, 2018. 477 páginas. 25 euros.