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Las cúpulas de Unicaja y Liberbank llegan a un consenso para su fusión

Diario- Íñigo de Barrón 10/01/2019
La entidad malagueña tendrá la mayoría y el primer ejecutivo del banco resultante
 

Los consensos alcanzados hasta este momento hacen referencia a la cúpula directiva, el recorte de gastos acordado y la cantidad necesaria para la ampliación de capital. Unicaja tendrá la mayoría del capital de la entidad resultante, alrededor del 60% de las acciones, aunque esta cifra podría variar en dos o tres puntos porcentuales.

Los directivos de ambas entidades han llegado a la conclusión de que posponer el acuerdo sería negativo por posibles vaivenes en los mercados y en la economía. Es decir, con el paso del tiempo, las condiciones de ambas podrían empeorar más que mejorar. La unión de Unicaja y Liberbank formará la sexta entidad financiera por volumen de activos, con casi 100.000 millones de euros, lo que le sitúa por delante de Bankinter, Kutxabank, Abanca, Ibercaja y Cajamar.

Al frente de la futura entidad estará Manuel Azuaga (Málaga, 1947), presidente ejecutivo de Unicaja desde 2016, y Manuel Menéndez (Ovanes, Asturias, 1959), consejero delegado y primer ejecutivo de Liberbank. Cabe la posibilidad de que la presidencia de Azuaga esté limitada en el tiempo, ya que este año cumplirá 72 años. De ser así, después cedería el cargo a Menéndez. Isidro Rubiales, por parte de Unicaja, y Jesús Ruano, por Liberbank, han sido algunos de los directivos protagonistas en las negociaciones de fusión.

El acuerdo se ha fraguado a partir de un consenso sobre las valoraciones que han realizado los dos bancos de inversiones asesores: Mediobanca ha trabajado para Unicaja y Deutsche Bank para Liberbank.

Tras los primeros avances de las due diligence (análisis contables previos), los directivos se inclinan por un fuerte recorte de gastos, sobre todo en los servicios centrales pero también en oficinas, lo que supondrá recortes de plantilla. En el momento de la fusión, el nuevo banco tendrá 11.000 empleados.

Con estos ahorros, se podría mitigar el importe de la ampliación de capital que necesitará el nuevo banco resultante. En principio se trabaja con realizar una emisión de entre 400 y 500 millones. Esto tendrán que cerrarlo en las negociaciones con el Banco Central Europeo (BCE).

El problema es que cuando se realiza una fusión por absorción (de Liberbank por Unicaja) es necesario calcular las provisiones que se van a necesitar en los dos próximos años y se deben cargar contra capital.

Además, hay que poner a valor de mercado toda la cartera de deuda y cargar también contra el capital las posibles pérdidas. Estos dos cálculos no eran favorables en octubre porque precisaban una ampliación de capital relevante. Los bancos cotizan por debajo de su valor y ampliar capital en esas condiciones supone una dilución muy fuerte que quieren evitar los actuales accionistas.

El proceso formal continuará ahora con la votación en los consejos de administración de cada entidad y las posteriores juntas de accionistas de los dos bancos, lo que puede prolongar el proceso formal hasta mediados de marzo.