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La tensión política y social lastran la zona euro y Bruselas revisa a la baja las previsiones de 2019

Diario- Lluís Pellicer 07/02/2019
La Comisión reduce los pronósticos de los países de la moneda única, pero cree que España resistirá por encima del 2%
 

Las profecías de que las tensiones políticas y sociales, dentro y fuera de la UE, podían afectar la marcha de la economía acabaron cumpliéndose. La Comisión Europea constató que las batallas comerciales de Estados Unidos, el malestar social en Francia y la inestabilidad en Italia arañó cinco décimas al Producto Interior Bruto (PIB) de la zona euro, que en 2018 creció el 1,8%. Bruselas prevé que esa desaceleración se mantenga y corrigió este jueves a la baja sus previsiones para 2019, del 1,9% al 1,3%. España no es ajena a la moderación, pero solo se prevé que crezca una décima menos, el 2,1%, por encima de la zona euro.

Previsión tras previsión, la situación económica en Europa sigue deteriorándose. Sobre la mesa no hay números rojos, pero sí otro capítulo de una pérdida de fuelle que viene advirtiéndose en especial desde la segunda mitad del año pasado. Bruselas se ha conjurado para no mentar la palabra crisis, pero también para llamar a deshacer los entuertos que están empañando los 23 trimestres consecutivos de crecimiento que ha encadenado la zona euro.

"Basta de describir esta desaceleración como crisis. Los riesgos políticos están impulsando esta moderación del crecimiento. Está en nuestras manos darle la vuelta", sostuvo el ministro de Finanzas de Portugal y jefe del Eurogrupo, Mário Centeno, a través de su cuenta de Twitter.

La tendencia que apunta el documento de previsiones de la Comisión, en efecto, se debe a una "combinación de factores internos y externos". De fuera, siguen llegando los efectos de las batallas comerciales en las que se ha embarcado Donald Trump. En especial con China, pero también con la UE, donde permanece la incertidumbre de si el mandatario estadounidense aceptará su invitación a negociar un acuerdo comercial o, al contrario, dará otro paso en la escalada imponiendo aranceles a sus vehículos.

Moderación pronunciada

Los motivos del frenazo también están dentro de la UE. Y los expuso con claridad el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Pierre Moscovici: la interrupción de la producción de automóviles en Alemania en el tercer trimestre, las "tensiones sociales en Francia" y la "incertidumbre en la política presupuestaria de Italia". "En la segunda mitad de 2018 [la desaceleración] resultó ser más pronunciada de lo esperado", concluye el documento de la Comisión.

La economía de la zona euro, según Eurostat, perdió brío en 2018, con Italia en recesión y con dudas sobre Alemania, a la que podría haber afectado especialmente el declive del comercio mundial. La Comisión Europea prevé que esa tendencia siga durante al menos el primer semestre del año, cuando las principales economías seguirán dejándose décimas por el camino. En cambio, prevé una cierta remontada para 2020, aunque la previsión, un crecimiento del 1,6%, sea una décima más baja que la contemplada hasta ahora.

El documento, que se discutirá en el Eurogrupo del lunes, pone de nuevo el foco en la política fiscal italiana. Según el documento, los planes del gobierno de Giuseppe Conte tampoco servirán para devolver al país a los niveles de riqueza de antes de la crisis. Italia no permanecerá en recesión, pero apenas dará un tímido paso al frente del 0,2% este año a causa de los recelos que suscita en los mercados. "No parece que la expansión keynesiana que se anunció se esté plasmando en la práctica por la prima de riesgo y la situación financiera", indicó Moscovici.

España resiste

De las otras tres grandes economías, solo España logrará que la bajada sea más suave. Alemania acusará las turbulencias en el comercio mundial y en lugar del 1,8% crecerá el 1,1% este año para luego retomar impulso en 2020 con un aumento del PIB del 1,7%. Las medidas fiscales adoptadas por el gobierno de Emmanuel Macron, según la Comisión, amortiguarán esa tendencia en Francia, cuya expansión económica será del 1,3% en 2019 y del 1,5% en 2020, frente al 1,6% que se preveía en noviembre para ambos años.

La gran economía europea que mejor aguantará el tirón es España. Lo demostró en el último trimestre con un avance del 0,7% del PIB. La Comisión también rebaja sus perspectivas para este año y el que viene, pero el recorte es mínimo. "Es verdad que se revisa a la baja, pero solo una décima, menos que el conjunto de la zona euro y de la Unión Europea", destacó Moscovici, quien también resaltó que España sigue expandiéndose por encima de la media de los países del euro.

Bruselas prevé que la tasa de paro siga bajando, aunque de forma moderada por la subida del salario mínimo interprofesional. El informe no estima en esta ocasión el impacto concreto sobre el mercado laboral de esa medida, según fuentes comunitarias. Tampoco valora que aún no haya unas cuentas aprobadas. "Preferimos que haya presupuesto, pero esta situación no es inédita", zanjó Moscovici.