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Prometido y con dos hijos: así era la vida de Luke Perry

Diario- El País 05/03/2019
El actor de "Sensación de vivir", que falleció el lunes a los 52 años, se casó en 1993 y se separó una década después; ahora salía con una terapeuta
 

El lunes 4 de marzo, cinco días después de sufrir un derrame cerebral en su casa de Los Ángeles, moría en California el actor Luke Perry, el eterno ídolo juvenil Dylan McKay de la serie Sensación de vivir (Beverly Hills 90210). Su representante comunicaba en una escueta nota que el intérprete, de apenas 52 años, había fallecido en el hospital Saint Joseph de Burbank rodeado de su familia: su madre y su padrastro, sus hermanos, su exmujer, sus hijos y su reciente prometida. Pero, hasta entonces, poco se sabía de esa familia tan discreta como el propio Perry.

Pese a convertirse en estrella mundial e icono adolescente a los 24 años y durante toda una década (la serie que le lanzó al estrellato duró exactamente 10 años, de 1990 a 2000), la vida de Coy Luther Perry III —su nombre completo— pasó desapercibida para el gran público. Su existencia fue como su carrera: fulgurante, intensa y discreta. Cuando apenas tenía 14 años, su padre, Coy, falleció de un ataque al corazón. Con él mantenía una unión complicada, tal y como contó en una entrevista con la revista People en noviembre de 1991, cuando empezó a protagonizar portadas. "Solía amargarme por ello, pero ya no. No merece la pena que pierda el tiempo", explicaba entonces acerca de su relación con él. Sin entrar en más detalles, afirmaba que lo suyo era "un choque de personalidades" y aseguraba: "No me gusta nadie que le haga daño a mi madre". 

De ahí que fuera tan buena su relación con su padrastro, Steve, el hombre que se casó con su madre, Ann, y que le crio a él y a sus hermanos, Tom y Amy, desde que el actor tenía 12 años. Este constructor era "el mejor hombre" que Perry había conocido, tal y como aseguraba él mismo. "Le quiero. Ojalá hubiera sido mi padre. Fue quien me enseñó las cosas importantes que necesitaba saber para ser un hombre", explicaba la incipiente estrella a principios de los años noventa.

La importancia del rol paterno quedó grabada a fuego en Perry. Decidió ser mejor en esa faceta que su propio padre y lo aplicó a sus hijos. El actor se casó en noviembre de 1993, en plena ola de éxito, con Rachel Sharp, apodada Minnie. Él tenía 27 años y ella, vendedora de muebles y completamente ajena al mundo de la interpretación, 24. Se habían conocido dos años antes: ella le había mandado un sujetador por correo.

Luke y Minnie contraían matrimonio el 20 de noviembre de 1994 en el lujoso hotel Four Seasons de Beverly Hills entre sus familiares y amigos, apenas 50 invitados que comieron pescado y bebieron champán y entre los que se encontraban buena parte de sus compañeros de Sensación de vivir, con los que tanto en aquellos tiempos como ahora mantenía una excelente relación. Hasta entonces solo se le había conocido una novia, la también actriz Yasmine Bleeth, conocida por su personaje de Caroline en Los vigilantes de la playa.

Además de convivir con tres cerdos vietnamitas, el matrimonio tuvo dos hijos: Jack, ahora de 21 años, y Sophie, de 18. El divorcio llegó en 2003. Perry y Sharp se separaron de forma amistosa; de hecho, su exesposa estuvo presente en los últimos momentos del actor junto a sus hijos. Entonces ambos decidieron mantener la custodia compartida de los pequeños y Perry fue durante toda la infancia de sus hijos un padre muy presente. "Siempre iba a las funciones de los chicos. Le encantaba hacer planes con ellos y estar ahí. Estaba muy orgulloso de todo lo que conseguían", explicaba ayer una fuente a People

Sus hijos han mantenido perfiles bajos en las redes sociales. Jack tiene unos 8.500 seguidores en Instagram y está empezando su carrera en el mundo de la lucha libre, donde se hace llamar Jungle Boy. El pasado enero firmó para convertirse en luchador oficial de All Elite Wrestling, una de las principales empresas del sector. Luke Perry fue un apoyo fundamental para su carrera y se le veía en sus combates apoyándole y filmándole.

Su relación con su hija pequeña, Sophie, también era excelente. Ella colgaba a menudo fotos con su padre en su perfil de Instagram, con apenas 6.800 seguidores. De hecho, la primera imagen de su cuenta es de junio de 2018 y es con él. "Como me piratearon [el perfil] no llegué a colgar fotos de mi graduación así que aquí las tenéis. No tengo con mi madre porque ella odia hacerse fotos". Sophie Perry llevaba un mes en Malaui —en un viaje de cooperación que la iba a tener cuatro meses alrededor del mundo— cuando se enteró de que su padre había caído enfermo. Entonces regresó rápidamente a Estados Unidos. 

La última pieza en el rompecabezas vital de Perry era su actual pareja, Wendy Madison Bauer. Solo al conocerse el fallecimiento del actor se supo que estaban prometidos. Aunque no se sabe cuánto tiempo llevaban saliendo juntos, la relación se remonta al menos dos años, ya que en abril de 2017 se les vio juntos en una ceremonia de entrega de premios. A sus 44 años, Bauer había hecho algunas apariciones en series, pero se dedicaba profesionalmente a la terapia de pareja y familia, según explica Page Six. Estaba especializada en trastornos de ansiedad en jóvenes, adultos y parejas. Se desconoce si habían fijado una fecha para pasar por el altar.