Textos y fotos »

Triunfa Vidal; se vence Coutinho

Diario- Ramon Besa 09/03/2019
La entrada de Dembélé y el trabajo del chileno sostuvieron a un Barça muy pendiente de Messi ante un Rayo Vallecano que no se rindió hasta el gol de Luis Suárez
 

A falta del Madrid, extraviado y sin horizonte, es el Atlético quien recuerda al Barça cada jornada que todavía queda Liga por jugar, 11 partidos aún y un duelo entre ambos el 6 de abril en el Camp Nou. El Atlético ganó al Leganés y exigió la victoria al Barcelona ante el Rayo. Aparentemente una faena sencilla si se atiende a que los muchachos de Michel estaban a 37 puntos y 38 goles de los chicos de Valverde. A los azulgrana, sin embargo, les llevó un buen rato marcar las diferencias, remontar un gol después de un mal arranque, aliviados por los cambios de su entrenador. Al Barça se le hace largo el campeonato por la ventaja adquirida (siete puntos), porque está obsesionado con la Champions y porque Messi no para de tocarse ante la preocupación del Camp Nou. El único futbolista despreocupado y decisivo continúa siendo Dembélé mientras que el más fiero es Vidal.

Ausente de inicio el francés, resguardado en el banquillo con Sergi Roberto y Rakitic, el Barça se empeñó en buscar un agujero en el balcón del área del Rayo, tarea tan compleja como la de enhebrar el hilo en una aguja sin pestañear, más pendiente el equipo de Messi que del partido del Camp Nou. A los azulgrana les costaba abrir el juego por los costados, siempre anudado cuando le defienden con tres centrales como el Rayo, diezmado Jordi Alba y muy defensivo Semedo. El único que no atendía al 10 del Barça y estaba pendiente de la contienda era Raúl De Tomás.

El delantero del Rayo desafió sin parar a Piqué hasta que marcó el 0-1. No advirtió falta el árbitro en una llegada de De Tomás, sujetado por el central a la entrada del área, y después remató una transición de su equipo mal defendida por Semedo, quien atropelló a Piqué. Vive el Rayo de los goles de su ariete y ya van 11. El tanto no pareció preocupar al Barça, falto de ritmo y de continuidad, acostumbrado a remontar después de conceder un gol siempre expectante con los arrebatos de Piqué.

No tenía nervio ni gracia la ofensiva del Barça, muy previsible y abatido reiteradamente con faltas laterales y córners que no encontraron el marco, hasta que se presentó Piqué. Agarrado en un saque de esquina que no supo rematar, el zaguero cabeceó a gol un tiro libre botado por Messi. A balón parado encontró remedio el Barça al nudo planteado ante el área de Dimitrievski. Camuflado Arthur, seguía sin aparecer Coutinho, sin juego ni gol, y Messi no daba con el hueco mientras Luis Suárez se abría a las bandas para esponjar a la zaga del Rayo.

Valverde se quedó tan preocupado que intervino de forma muy atrevida en el descanso: quitó a Arthur y puso a Dembélé para que Coutinho pasara a jugar de interior en un 4-2-3-1 parecido al de Sevilla. Había que despabilar a cambio de arriesgar y el plan funcionó de inmediato después de la intervención del árbitro: Melero López sancionó con penalti una caída de Semedo ante Amat. La jugada, transformada por Messi, dio mucho que hablar por dudosa ante la contrariedad del Rayo, acogotado en cualquier caso por el despliegue del Barcelona. La irrupción de Dembélé mejoró las prestaciones de Semedo y el equipo recuperó la intensidad, incluso la agresividad y tomó el mando sin dudar, siempre pendiente en cualquier caso de Messi. La hinchada no quita el ojo al 10. Hay días en que se toca el codo, en ocasiones parece que le duele el brazo y en algún partido se le ha visto con las manos en el pubis y una mueca de disgusto, como si no estuviera fino aunque no le duela nada, sin que conste al menos lesión alguna en el parte médico diario del Barça. Messi se toca mucho y sufre el Barça.

Los azulgrana han perdido delicadeza y precisión, necesitado de la mejor versión del 10, y a cambio han ganado fiereza con Arturo Vidal. El chileno recupera, choca, corre, trabaja y sostiene al Barcelona. Vidal fue un coloso en el Bernabéu y contra el Rayo, partidos que al equipo le costó cerrar a tiempo, expuesto a cualquier accidente para desespero del Camp Nou. No se rendía el Rayo y Valverde acabó por recurrir a Rakitic ante la inocuidad del pitado Coutinho. Y el croata fue decisivo a campo abierto cuando asistió a Luis Suárez después de una contra manejada por Dembélé: 3-1.

Un marcador discreto en el regreso del Barça al Camp Nou después de unos días de fábula en campo ajeno, especialmente en el Bernabéu. Aparcada LaLiga, ahora espera la Champions. Y el Barça espera que por fin Messi encuentre el agujero ante el OL.