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Las millonarias deudas de juego que acosan al exmarido de Petra Ecclestone

Diario- El País 11/03/2019
James Stunt debe más de un millón de libras que tratará de pagar gracias a una serie de cuadros de Picasso o Monet que le ha prestado al príncipe Carlos
 

La vida del empresario James Stunt saltó a los medios en 2011, cuando unió su destino al de Petra Ecclestone, la hija del multimillonario magnate de la Fórmula 1 Bernie Ecclestone. Casi una década después y tras un millonario divorcio de más de 6.200 millones, Stunt sigue estando en boga en los diarios a causa, otra vez, de su fluctuante fortuna. Si hace poco más de un año sufría un inmenso robo, esta vez el acusado es él: según los tabloides británicos, debería más de un millón de euros a causa de deudas derivadas de cierta afición al juego.

Según documentos judiciales obtenidos por el diario The Daily Mail, Stunt ha sido demandado por una firma de la City de Londres por 1.172.000 euros. Al parecer, tiene una deuda de algo más de 104.000 euros perdió al apostar por ciertos movimientos del mercads de valores. Ahora, además del millón largo de euros que se le exige, su deuda crece en 219 libras al día, 255 euros.

Para pagar la misma, Stunt, de 37 años, quiere echar mano de sus no pocos bienes. Es propietario de valiosísimas obras de arte que incluye cuadros de Picasso, Monet, Dalí, Constable y Van Dyck. Así, le prestó parte de su ingente colección al príncipe Carlos para que las expusiera durante la restauración de una de sus mansiones de Escocia. Esa parte de su colección, con un valor de 225 millones de libras (262 millones de euros), está asegurada y gracias a ese seguro Stunt pretende obtener más de 81 millones de euros; además, no descarta vender alguna de sus obras. También podría deshacerse una parte de su colección de vinos por alrededor de 650.000 libras, casi 760.000 euros. El total de la misma está valorada en unos 17 millones de euros. El año pasado estuvo a punto de perderla a causa de un robo en su mansión del centro de Londres, el mayor de la historia británica, en el que los ladrones se llevaron dinero, piedras preciosas, oro y otros objetos por valor de 100 millones de euros.

Entre otras obras, Stunt es propietario del cuadro Cabeza de mujer, de Pablo Picasso, de 1960, que también se ha podido ver en alguna exposición en el Museo Metropolitano de Nueva York. Durante su matrimonio con Ecclestone, su fortuna llegó a estar valorada en 3.500 millones de euros. Ahora, si no paga lo que debe, su empresa puede ser declarada insolvente.

El británico no niega la mayor, solo la matiza y la califica de "ridículez". "Claro que puedo pagar, pero  tiene que resolverse mano a mano, de forma amistosa", ha afirmado al Daily Mail. Al preguntarle si, por tanto, ha pagado ya la deuda, asevera: "Ahora mismo no es viable, pero no por falta de fondos". También afirma que no se debe a una deuda de juego, "de apuestas, de cartas, sino de materias primas". El pasado febrero el mismo diario informó de que un juez había congelado sus bienes, varias casas y sus coches, y le había puesto un gasto máximo de 1.000 libras por semana (1.170 euros) a causa de otra deuda de su empresa que no aún está por aclarar.  

James y Petra —la pequeña de las dos hijas de Bernie Ecclestone— contrajeron matrimonio en 2011, cuando ella tenía 22 años y él 28. La pareja se casó en una fastuosa boda en un castillo romano en agosto de 2011 ante las hermanas Hilton o las princesas Eugenia y Beatriz de York y con actuaciones de Eric Clapton o The Black Eyed Peas (que costó 1,8 millones de euros). La pareja se fue a vivir a Los Ángeles, a la casa más cara de EE UU: una mansión de 100 habitaciones y 5.250 metros cuadrados que compraron a la familia del productor televisivo Aaron Spelling por 75 millones de euros.

El amor duró seis años. Su divorcio se anunció en junio de 2017, después de tres hijos (Lavinia, de seis años; y los gemelos James y Andrew, que cumplirán cuatro en abril), y se dirimió gracias a un pacto extrajudicial en octubre de 2017. Ella le acusó de ser "violento y abusón". El abogado de Stunt no tuvo más que admitir esa conducta abusiva y la calificó de "lamentable". Él, por su parte, llamó la atención por su mal comportamiento, sus golpes en la mesa y sus poco afortunados gestos de apuntar a su suegro con una pistola. Estaban en juego más de 6.200 millones de euros.