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El Deportivo, a la final por el ascenso

Diario- Rafael Pineda 15/06/2019
El equipo gallego somete a un Málaga de muy poco fútbol y escasa eficacia
 

El Deportivo, con mucho oficio y un excelente trabajo defensivo, se clasificó para la final por el ascenso a Primera. El cuadro gallego, que tenían una ventaja de 4-2 de la ida, no necesitaron un brutal despliegue para someter a un Málaga que solo vivió de los escarceos de Ontiveros, que lanzó dos balones a los palos. Tras sufrir algo en los albores del partido, el Deportivo se asentó, con una impecable labor de sus centrales y sus dos pivotes, Bergantiños y Expósito. El Málaga lo intentó, pero le faltó fútbol y se encomendó demasiado a Ontiveros. En estas eliminatorias conviene aprovechar los momentos decisivos y el Málaga tuvo sus opciones en la ida, donde se enterró en un segundo tiempo muy flojo. El Deportivo estuvo a un buen nivel en la segunda parte, actuando con aplomo y oficio, hasta acabar marcando un gol de Bergantiños después de una pifia de Munir, quien ya estuvo mal en Riazor.

Al Málaga le queda el triste consuelo de los balones a los palos lanzados por Ontiveros, pero, en el cómputo global, fue inferior al Deportivo, que supo jugar con mucha más inteligencia. En La Rosaleda supo sufrir para luego imponerse, muy superior en el centro del campo, la parcela que Víctor sacrificó para poder entrar por las bandas y alborotar el choque. El equipo gallego, seguro y fiable, sigue adelante en su pelea por regresar a Primera División. Al Málaga no le queda otra que esperar al próximo curso.

El Deportivo jugó mucho mejor en la segunda mitad. Encontró la fórmula para detener a Ontiveros y, sobre todo, para llevar el control del partido de manera más eficaz. Los nervios fueron atenazando al Málaga, al que se le escapaba la vida, hasta que Bergantiños robó un balón y le pegó fuera del área. Erró Munir y el gol acabó con la ilusión andaluza y su animada grada. El Deportivo, sexto clasificado, pudo con el tercero y llega muy fuerte a la final por el ascenso, que jugará con el Albacete o el Mallorca, que hoy juegan la vuelta de la otra eliminatoria (2-0 en la ida para los baleares). La final empieza el jueves en Riazor y se decide el próximo domingo en Palma o Albacete.

Obligado por la derrota de la vuelta, el Málaga se tomó la vuelta en la abarrotada Rosaleda con las revoluciones a tope. Fue un cuarto de hora de una tremenda agitación, con la grada entregada en busca de la remontada y un Deportivo al que no le funcionaba la idea de Martí de tener y administrar el balón con Vicente Gómez en la mediapunta. En esos momentos de enorme convulsión, volvió a surgir de nuevo la figura de Ontiveros, el futbolista más en forma del Málaga. El asedio inicial de los andaluces se tradujo en un lanzamiento al palo del extremo, imparable, y en otra falta fuera del área que salió fuera por poco.

Pasada la motivación inicial, el Málaga fue perdiendo gas. Principalmente porque su centro del campo no tenía capacidad para generar fútbol en un once muy cambiado por Víctor en busca de las superioridad en las bandas. El Deportivo se fue asentando, gracias a la virtud de saber administrar el balón, provocando que el Málaga comenzara a desesperarse. Expósito, incluso, tuvo una buena ocasión después de un gran pase de Nahuel. El Málaga ya no dominaba, con multitud de centros al área bien resueltos por la defensa gallega. Sólo Ontiveros, una vez más, dio muestras de peligro. Y de nuevo se topó con los palos. A los 44 minutos, se sacó una jugada de la nada para disparar al larguero de Dani. El duelo se convertía cada vez más en un Ontiveros contra todos. Sin excesivos contratiempos, el Deportivo mantenía el cero a cero al descanso.

El Málaga solo tuvo algunos minutos de esperanza. Primero había fallado Harper y luego, en tres minutos, Leschuk y Renato se encontraron con un gran Dani Giménez. Los nervios fueron atenazando al Málaga, al que se le escapaba la vida, hasta que Bergantiños robó un balón y le pegó fuera del área para marcar. Lloró La Rosaleda y lo hizo Munir, el portero que renunció a estar con Marruecos para defender al Málaga. La afición, a pesar de la derrota, despidió a los suyos con una enorme ovación.