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El Real Madrid exprime su orgullo en un final de película

Diario- Faustino Sáez 17/06/2019
Un triple de Carroll sella la remontada in extremis del conjunto de Laso ante un Barça que dominaba por nueve puntos a menos de dos minutos del final y deja a los blancos a un paso del título de Liga (81-80)
 

El Real Madrid rescató ante el Barcelona una victoria inverosímil en el territorio de lo imposible. Un triunfo providencial que le coloca a un paso del título de Liga. Nadie remontó un 2-0. Los de Pesic lo hicieron todo menos ganar. A los de Laso les salieron pocas cosas salvo creer. Perdían por nueve puntos los blancos a falta de menos de dos minutos tras un duelo duro y tenso; se vieron ganadores los azulgrana, impulsados por un espectacular Heurtel (30 puntos), pero Carroll (25) abrazó la épica con un triple a dos segundos del final (81-80). En los últimos 120 segundos, el Barça solo anotó seis puntos desde el tiro libre por cuatro triples de los madridistas para salir del purgatorio por la puerta grande. En las últimas cuatro temporadas el que se llevó el segundo duelo conquistó el título. El Madrid tiene tres match ball para cantar el alirón después después de una remontada memorable. Siete años después, Carroll se cobró el triple de Marcelinho Huertas.

No hubo tregua. Más de dos horas de baloncesto bravo y trepidante. El Barça estuvo 38 minutos por delante; el Madrid tuvo fe y llegó a tiempo. Un duelo de los de antes, de los de siempre. Laso y Pesic repitieron los mismos quintetos de salida del primer episodio y el Madrid reprodujo también la aplicación defensiva que el sábado. Pero, esta vez, el Barça tensionó la cuerda desde el salto inicial, mejoró la concentración de su puesta en escena y no concedió ni un milímetro al conjunto blanco. Sin minutos de tanteo, sin remilgos ni titubeos, las revoluciones de la final subieron hasta sus cotas más altas.

Los grilletes azulgranas rebajaron el nivel de acierto del Madrid hasta un pobre 3 de 14 de salida en tiros de campo y, entre la espesura, se abrió paso el plan de partido de Pesic (7-17, m. 10). Tomic y Claver mejoraron las prestaciones de Tavares, Campazzo se fue al banquillo con su hoja de servicios casi en blanco y el relevo de Heurtel por Pangos dio aún más vuelo al Barça. El base francés anotó 10 puntos en sus siete primeros minutos en pista y arrebató definitivamente el mando y el ritmo del partido al Madrid. Los de Laso se defendieron a duras penas con la productiva brega de Ayón. Pero el trabajo del mexicano en la pintura no logró compensar el desenfoque de los locales en el perímetro (0 de 7 en triples a esas alturas).

El primer triple del Madrid llegó a los 16 minutos de juego, cuando los de Laso comenzaban a coquetear con el nerviosismo. Sin embargo, el acierto de Carroll tuvo un efecto liberador para su equipo. Causeur encontró el equilibrio, el Barça se destempló con el viaje de Heurtel al banquillo y el parcial para los blancos creció hasta el 12-2. En un santiamén se pasó del 17-25 al 29-27 del minuto 18. Superado el sofocón, los de Pesic tuvieron tiempo para ajustar cuentas y marcharse por delante a los vestuarios (29-34, m. 20).

La lectura estadística volvía a refrendar el dominio azulgrana en el rebote, sobre todo en el ofensivo. Pero los de Pesic también seguían atascados desde el perímetro (2 de 14 en triples al descanso). En el primer partido de la final, los culés lanzaron 10 triples menos (21) que su promedio en el playoff y terminaron con un enclenque 29% de acierto. Esa laguna y la de las pérdidas de balón impidieron que la renta visitante se consolidara. Sin embargo, en cuestión de sensaciones, esta vez los azulgrana parecían tener el libro de instrucciones del encuentro.

En la reanudación, Taylor intentó contener a Heurtel, pero pronto llegó su tercera falta y el trabajo del sueco apenas permitió al Madrid mantener el pulso mientras buscaba soluciones. Casi al tiempo, Tomic cometió la cuarta en una lucha sin cuartel, pero no se inmutaron los azulgrana. Cada ataque era una batalla, cada rebote una refriega, cada bloqueo una escaramuza. Una contienda de la máxima exigencia física en la que el Barça se sintió siempre más cómodo.

Creció y creció la figura de Heurtel mientras el Madrid entraba en un atolladero. El concierto de silbato terminó de trabar el choque mientras el Barça incrementaba su renta. Heurtel superó la barrera de los 20 puntos y los azulgrana la de los 10 de ventaja. Primero, 33-44 en el minuto 24. Después, 39-51, en el 26. Tiró de casta el Madrid donde no le llegaba el juego y desenfundó tres triples consecutivos (Carroll, Rudy y Llull) para colocarse a cinco. Fallaron otros tres intentos menos lúcidos que hubieran estrechado más el marcador, sin embargo, los blancos visualizaron el reenganche (53-59, m. 30).

Acto seguido, Laso reclutó a Felipe por primera vez en la final y, el efecto totémico de la presencia del capitán, terminó de espolear a la tropa madridista. Con su cuarto triple, Carroll colocó el empate y comenzó a opositar a héroe de la noche (62-62, a 7m 25s), pero acto seguido llegó un parcial de 0-7 del Barça para enfriar de golpe la fiebre local. La contundente respuesta azulgrana alcanzó el 3-12 tras cinco puntos de Pangos (65-74, m. 38).

El Madrid comenzó a pagar el esfuerzo de la persecución y se quedó momentáneamente sin fuerzas y sin luces. Quedaba menos de un minuto y perdía por siete (69-76). Pero le rescató su orgullo de campeón en un final de película. Dos triples de Randolph impulsaron la gesta (77-79, a 19s). Falló Claver uno de sus dos tiros libres y dejó a su equipo solo tres arriba (77-80). Con nueve segundos por delante, Llull lanzó otros dos, erró el segundo, Rudy se hizo con el rebote, recorrió la línea de fondo con la pelota y se la entregó en el rincón al propio Llull. El menorquín buscó a Carroll, lanzó un pase que cruzó la zona de lado a lado y llegó a su destino. Mientras el Palacio contenía la respiración, el escolta de Wyoming sorteó el saltó de Claver y se garantizó un tiro tan cómodo como célebre. "No me lo creo todavía. Tuvimos que hacer muchas cosas casi perfectas al final para ganar. Ha sido un partido muy duro, muy físico y muy trabajado, pero pudimos sacarlo adelante. Ha sido una de las canastas de mi vida, sin duda", resumió el protagonista del tiro de gracia. El público coreó su nombre y permaneció 10 minutos más en las gradas, el tiempo que tardaron en asimilar lo ocurrido. La serie viaja a Barcelona con 2-0.