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Bruselas evita abrir un procedimiento de infracción a Italia por su deuda

Diario- Lluís Pellicer 03/07/2019
La Comisión Europea acepta los ajustes de 7.600 millones ofrecidos por Roma
 

Italia ha logrado zafarse por segunda vez en apenas seis meses del procedimiento infractor que la llevaría a estar bajo tutela de Bruselas. La estrategia del primer ministro Giuseppe Conte de mantener a sus vicepresidentes Luigi di Maio (M5S) y Matteo Salvini (Lega) callados mientras negociaba con Bruselas ha dado sus frutos. La Comisión Europea ha considerado este miércoles suficientes los ajustes por 7.600 millones de euros que ha puesto en marcha Roma para mantener su déficit en torno al 2% del Producto Interior Bruto (PIB). "El diálogo ha permitido un nivel de correcciones que nos permite decir que el procedimiento no es necesario", anunció el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici.

Bruselas puso en marcha el engranaje para abrir expediente a Italia el pasado mes de junio tras constatar que la fórmula de rebajar impuestos y subir gastos llevó el año pasado al país a incumplir de nuevo con el criterio de deuda, que superó el 132% del PIB. La Comisión también previó que ni en 2019 ni 2020 se ajustaría a las normas, y advirtió con preocupación que el déficit público podía escalar hasta el 3,5% del PIB. El derrape presupuestario, según los técnicos de Bruselas, justificaba atar corto al Gobierno de Conte.

Al constatar que, tras un año de Gobierno, la deuda no hacía sino encarecerse, Conte decidió pedir a Di Maio y Salvini que cejaran en sus provocaciones a Bruselas cuando su ministro de Finanzas, Giovanni Tria, trataba de evitar sanciones. Ambos aceptaron, aunque no le facilitaron su trabajo: le impusieron líneas rojas contradictorias entre sí que encorsetaban sus opciones. El M5S demandaba medidas que suponen incrementar el gasto público, mientras que la Lega apretaba para rebajar impuestos.

Finalmente, Italia ha encontrado la forma de recortar 7.600 millones de euros, equivalentes al 0,47% del PIB, mediante más ingresos fiscales y de participaciones financieras. Además, ha decidido congelar una partida de 1.500 millones que se añadirá a la de 2.000 millones que ya dejó aparcada en 2018. Los números de Bruselas avalan, según Moscovici, los compromisos de Italia de no sobrepasar el déficit del 2,04% del PIB. "Sería contraproducente desde el punto de vista económico y de acceso a la deuda pública pedirle más", sostuvo el comisario.

Sin embargo, Italia sigue preocupando, de modo que fuentes comunitarias no descartan que antes de dar el relevo al nuevo Ejecutivo comunitario, Moscovici deba poner en marcha de nuevo el procedimiento infractor. "Este no es el final del camino. Deberemos seguir de cerca la ejecución presupuestaria del segundo semestre y evaluar con muchísimo cuidado la planificación para el año que viene", advirtió Moscovici. Con las previsiones de la Comisión en la mano, pintan bastos para 2020, así que el comisario volvió a pronunciar su nuevo mantra: "Mi puerta sigue abierta".

La Comisión deberá explicar en el Consejo de Ministros de Finanzas la UE de la semana que viene los motivos de su decisión. En la última ocasión, tuvo que cargar con las críticas de los Países Bajos, que consideraban que el pacto sellado entre Bruselas y Roma estaba fuera de las normas comunitarias. "El objetivo del Pacto de Estabilidad y Crecimiento no es castigar ni meter en cintura a nadie, sino garantizar una política financiera sana que corrija los problemas cuando estos son detectados", destacó Moscovici. Aun así, avisó: "Es responsabilidad del Gobierno italiano que los compromisos se cumplan".