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El príncipe Enrique y Meghan Markle rompen otra regla: los padrinos de su hijo son secretos

Diario- Mábel Galaz 04/07/2019
Los duques de Sussex introducen muchos cambios en su estilo de vida y en el protocolo lo que provoca muchas críticas
 

La monarquía es igual a tradición para los monárquicos. El protocolo, las reglas no escritas, los pequeños gestos, son las cosas que más se valoran en una familia real. Enrique de Inglaterra cumplió con todos los requisitos hasta que contrajo matrimonio hace 14 meses con Meghan Markle. Ahora no para de innovar lo que le está costando muchas críticas. La prensa británica culpa a la exactriz de los cambios pero hay voces que, sin embargo, sostienen, que es el príncipe quien está detrás de esta pequeña revolución. El último gesto de rebeldía del nieto de Isabel II y de su esposa es negarse a revelar el nombre de los padrinos de su hijo, Archie, que será bautizado el sábado en el castillo de Windsor. El oficio religioso se llevará a cabo en la capilla privada de la reina en el interior del castillo, no en la capilla de San Jorge, donde se casaron el príncipe Enrique y Meghan Markle en junio de 2018 para que sea más íntimo.

Es tradición de la familia real británica que sus bebés cuenten con al menos media docena de padrinos, por lo general algún pariente o amigos íntimos. La lista, que se suele hacer pública horas antes de la ceremonia, permite comprobar quienes son las personas más próximas a los padres. En el caso de Archie había gran expectación por saber quienes eran los elegidos para determinar en qué círculo se mueven los duques de Sussex. En las últimas horas se habló de la tenista Serena Williams como una de las madrinas por su amistad con Meghan Markle y hace algún tiempo de George Clooney, gran defensor de la pareja, que incluso tuvo que salir a desmentirlo.

Las críticas a Enrique y Meghan le llegan en el Reino Unido de cronistas reales que consideran que la pareja se está beneficiando de lo bueno que tiene su condición de miembros de la familia real británica pero sin cumplir con el protocolo. Al parecer, Enrique está más cómodo con el papel de segundón que le otorga el ser solo el séptimo en la línea de sucesión al trono. Es decir, se siente liberado de ciertas obligaciones aunque sigue disfrutando de prebendas  que le permiten una vida de lujo. Una de las críticas tiene que ver con a reforma de su casa, que ha costado a los contribuyentes 2,4 millones de libras (casi 2,7 millones de euros).

Las obras fueron sufragadas por el Sovereign Grant, los fondos públicos con los que se financian los compromisos oficiales de los royals. Durante el ejercicio fiscal 2018-2019, la monarquía le costó a los contribuyentes británicos 82,2 millones de libras (casi 92 millones de euros). Y, aunque el informe indica que esa cantidad supone un desembolso anual por persona de 1,24 libras (1,38 euros), los gastos de los Windsor siempre han estado bajo la lupa. Adalides de la corriente anti-Meghan no han perdido la ocasión de relacionar estos nuevos datos con el lujoso tren de vida que le achacan a la exactriz, quien, según el Mail on Sunday, ha llevado joyas por valor de 671.000 euros en el último año y medio.

El bautizo de su hijo solo contará con 25 invitados, entre los que no está Isabel II ocupada ese día con otro compromiso. No habrá acceso para los medios de comunicación. Los duques de Sussex distribuirán, eso sí, unas imágenes del acontecimiento que serán elegidas y filtradas por ellos para blindar su intimidad. Desde que se convirtieron en pareja Enrique y Meghan optan por fotos artísticas de fotógrafos de prestigio que se asemejan más al estilo de Hollywood que al de Buckingham. La fórmula impedirá, además, retratos de los duques de Sussex y los de Cambridge juntos que podrían permitir ver el estado de su tensa relación. El fotógrafo de la pareja en el día será Chris Allerton, quien tomó las fotos de su boda y la presentación Archie a la reina Isabel.