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El pacto con Canadá impulsa la exportación de vehículos españoles un 236% en dos años

Diario- Luis Doncel 12/07/2019
La exportaciones españolas al país norteamericano crecen un 20% y las importaciones suben un 34%
 

Jean-Claude Juncker anunció en 2016 "un nuevo capítulo" en las relaciones entre la UE y Canadá que daría nuevas oportunidades a "más de la mitad de las 1.000 millones de personas a ambos lados del Atlántico". Es posible que las palabras del presidente de la Comisión Europea fueran algo exageradas. Pero el acuerdo sí ha logrado fortalecer los flujos comerciales con el país norteamericano: entre 2016 y 2018, las importaciones españolas crecieron un 34%; y las exportaciones un 20%. Destacan las ventas de vehículos a Canadá, que subieron un 236%.

El ambicioso acuerdo comercial UE-Canadá entró en vigor el 21 de septiembre de 2017. Así que sus efectos en los intercambios con España solo se pueden rastrear en unos escasos 15 meses de 2017 y 2018. En ese corto periodo de tiempo, el acuerdo conocido como CETA ha servido para impulsar tanto las exportaciones como las importaciones, con efectos muy destacados en las ventas del sector del automóvil y en las compras de productos energéticos al país norteamericano.

Los coches españoles que viajan a Canadá han vivido un boom en este año y medio, en el que han pasado de una cifra modesta, valorada en 59 millones de euros, a 231 en 2018. "Este tratado es un ejemplo de los ejemplos positivos del libre comercio en la industria de la automoción. Canadá es un mercado pequeño, pero va ganando importancia. Y no lo habría hecho sin este acuerdo", explican en la patronal Anfac, la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones.

Otros sectores que se han aprovechado del acuerdo, con aumentos de las exportaciones a Canadá en el entorno del 35%, son las semifacturas no químicas, las manufacturas de consumo y la alimentación, bebida y tabaco. El CETA eliminó los aranceles aplicados al 98% de los productos con los que comercian la UE y Canadá, lo que supondrá un ahorro de unos 590 millones al año cuando se apliquen todas las reducciones arancelarias. Un año después de la entrada en vigor, el sector de frutas y hortalizas anunció un aumento de las ventas a Canadá del 90%, y el del vino, un 17%.

No solo los exportadores españoles están de enhorabuena. Los fabricantes canadienses de productos energéticos han aumentado las ventas a España un 300%, llega a los 457 millones de euros. Este gran repunte se explica por la disponibilidad y bajo coste de estos productos en Canadá. Al cumplirse el primer aniversario, la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, ya dijo estar satisfecha con los progresos que había ocasionado. "Los datos preliminares señalan que hay mucho que celebrar", aseguró.

En el sector crítico, grupos ecologistas siguen criticando que el interés de la UE sea el aumento de las transacciones comerciales, sin importar el impacto ambiental y social. "En el caso de Canadá, el acuerdo es la puerta de entrada de las grandes corporaciones americanas de la carne clonada y atiborrada de antibióticos. ¿Ha asegurado la UE que se mantendrán los estándares? No", afirma Miguel Ángel Soto, responsable de Comercio de Greenpeace. Soto advierte de que los lobbies de las corporaciones "irán minando las salvaguardas ambientales y socavando el principio de precaución".

El impulso al comercio ocasionado por el acuerdo con Canadá no supone ninguna sorpresa. La evidencia apunta a que estos pactos, pese a beneficiar a algunos sectores y perjudicar a otros, tienen un efecto positivo en el crecimiento. Un artículo presentado recientemente en unas jornadas de Funcas apuntaba que, desde la entrada de España en el club europeo en 1986, los acuerdos comerciales a los que pertenece la UE han impulsado el comercio exterior español más del 100%, un porcentaje superior al de los países de su entorno. "Hay ganadores y perdedores, pero en conjunto ganamos", asegura el catedrático José Antonio Martínez, uno de los autores del texto.