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El síndrome de la burbuja planea de nuevo sobre las renovables

Columna- Miguel Ángel Noceda 12/07/2019
El ministerio tiene preparada una normativa para evitar la especulación en la petición de accesos en línea con las exigencias de la CNMC
 

El presidente de BP España, Luis Aires, aprovechó el jueves la presentación del 68º informe BP Statistical Review of World Energy 2019 para poner sobre la mesa algo que viene cundiendo desde hace tiempo en torno a las renovables en el sector energético. "Hay una cierta burbuja", lanzó. "Existe una inversión especulativa que puede derivar en una escalada de precios", añadió al tiempo que destacaba la creciente petición de permisos que se ha producido en España y que ya supera 150 gigavatios (GW) de capacidad de generación. El equivalente, explicó, a la potencia instalada a nivel mundial durante el pasado año. "Es un dato que nos tiene que hacer pensar", enfatizó en presencia del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.

Aires acertó al decir, inmediatamente, que el Gobierno es muy consciente del asunto. Es cierto que el Gobierno viene estudiando desde hace tiempo medidas para evitar que se produzca esa masiva petición de permisos de acceso, que en estos momentos rebasan los 150 GW, lo que supone nada más y nada menos que tres veces más de lo que está previsto aumentar la potencia de energías renovables hasta 2030.

En la actualidad, el acceso a la red está regulado por un real decreto del año 2000, según el que la adquisición de un permiso resulta sencilla y puede solicitarla cualquier ciudadano o empresa. Lo único que tiene que cumplir es la reglamentación y solicitarla a Red Eléctrica de España, encargada de gestionar el transporte de la electricidad, que lo entrega gratis. De esta forma y ante los planes de elevar la participación de la energía renovable, se ha producido un aluvión de peticiones.

Ya el año pasado el Ministerio para la Transición Ecológica decidió duplicar el aval obligatorio que hay que entregar para la inversión que teóricamente se va a hacer. Sin embargo, no tuvo mucha repercusión, seguramente porque sigue siendo barato en comparación con las expectativas. Ahora, el departamento que dirige Teresa Ribera tiene preparada y metida en el cajón una normativa que está a la espera de que haya un Gobierno (no en funciones) para promulgarla. Esta normativa recoge medidas como declaración de impacto ambiental, terreno, permiso…

Estas medidas, precisamente, están en línea con las incluidas por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en las propuestas de circulares de acceso a la red emitidas recientemente. Su presidente, José María Marín, ha advertido reiteradamente que la regulación debe modificarse porque hoy no permite dar respuesta a los retos actuales de integración de energías renovables; existe un exceso de demanda de proyectos y solicitudes de acceso a la red; y el acceso se convierte en un recurso escaso y esencial para los agentes, con un riesgo evidente de acaparamiento y especulación si no se pone orden en la regulación.

Las circulares, que al contrario de lo que ha pasado con las referentes a las retribuciones sí cuenta con el respaldo del sector, trata de que se evalúen objetivamente la firmeza y grado de compromiso de las solicitudes, relegando las que no están respaldadas por proyectos sólidos. Asimismo, contempla permisos a un segundo tramo de potencia complementaria con el fin de facilitar hibridaciones y compaginar tecnologías (integración eólico-solar)y abre la posibilidad de otorgar permisos mediante subastas en los casos en que se libere un contingente significativo de capacidad (200MW). Es decir, se persigue el máximo nivel de competencia, dando respuesta a los problemas actuales, ordenar el exceso de demanda e integrar al máximo nivel la energía renovable.

En definitiva, la burbuja existe. En eso coinciden todos. La diferencia, pese a las advertencias de Aires, es que no pasa de ser una "burbuja administrativa", es decir, que no implica un agujero ni pérdida de dinero como ocurrió con la anterior, en la que se quedaron proyectos sin desarrollar después de haber hecho fuertes inversiones. En todo caso, las compañías eléctricas tienen muy claro que van a tener que hacer desembolsos, en mayor o menor medida, para adquirir permisos que les permitan conectar sus instalaciones renovables. Para ellas, pueden signifciar pequeñas cantidades; pero para los especuladores (normalmente, gente ajena al sector) puede representar pellizcos muy sustanciosos.