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La riqueza financiera de las familias crece al inicio del año tras las caídas en Bolsa de 2018

Diario- 15/07/2019
En el primer trimestre, los hogares y las empresas reducen su deuda hasta el 132% del PIB, según datos del Banco de España
 

En 2018, las cotizaciones de las Bolsas y las rentabilidades de los fondos de inversión se desplomaron fruto de la incertidumbre sobre la economía global. Sobre todo en la última parte del año. Y esas tensiones provocaron una depreciación de los activos financieros de las familias. Hasta el punto de que la riqueza bruta y neta de las familias disminuyó por primera vez desde 2012.

Sin embargo, la reacción de los bancos centrales ante los temores por una fuerte ralentización ha tenido un efecto directo en las tenencias de fondos y acciones de las familias, que en el primer trimestre se han revalorizado. Por ejemplo, entre enero y marzo el Ibex 35 escaló un 8%. Y ello se ha traducido en que la riqueza financiera neta de los hogares —que se obtiene restando a su patrimonio las deudas contraídas— crezca entre enero y marzo hasta los 1,45 billones de euros, un 4,1% más que en el arranque de 2018, cuando se situaba en los 1,37 billones. También ha contribuido el aumento de los depósitos y que la deuda descienda levemente, según se desprende de las cuentas financieras de la economía española.

Aunque a un ritmo mucho menor que en años anteriores, las familias siguen reduciendo sus deudas en proporción al PIB. De hecho, han conseguido que en el primer trimestre de este año baje hasta los mismos niveles de la zona euro al dejarla en el 58,4% del PIB. Sin embargo, en euros la deuda de los hogares ya cae muy poco. El año pasado solo disminuyó en 750 millones frente a la media de 30.000 millones al año que se recortaba entre 2011 y 2016. Y entre enero y marzo de 2019 descendió en 1.070 millones de euros respecto al trimestre anterior.

La deuda de las empresas subió ligeramente en el primer trimestre de 2019, tanto en porcentaje del PIB como en euros. Los pasivos de las sociedades no financieras se colocaron en el 74,4% del PIB, una décima más que a cierre de 2018 pero dos puntos del PIB menos que doce meses antes (si se incluye la deuda interempresarial, la ratio asciende al 94%). En euros, la deuda creció en 7.100 millones sobre el trimestre anterior y en unos 3.600 millones respecto a un año antes. En 2018, el endeudamiento empresarial solo se recortó en 11.500 millones, muy por debajo de los 52.600 millones que caía al año entre 2011 y 2017. Y 2019 podría ser el ejercicio en el que vuelva a elevarse en euros.

Las estadísticas muestran que la deuda sumada de compañías y hogares alcanzó los 1,61 billones de euros a finales del primer trimestre de 2019, un 132,8% del PIB. Son 4,1 puntos porcentuales menos que la ratio del primer trimestre de 2018 y unos 65 puntos menos que en 2011. Pese a la reducción de pasivos en el sector privado, el crecimiento de la deuda pública ha impedido que el endeudamiento con el exterior se rebaje. Tan solo se ha aminorado en unos 60.000 millones desde el pico de 2014, cuando se tocó el billón de euros. La refinanciación de esta deuda es una de las principales debilidades de la economía española en el supuesto de que retornen las turbulencias.

En cuanto a los activos financieros que acumulan las familias (dinero en fondos, cuentas corrientes, Bolsa...), estos aumentan su valor, en especial gracias a los títulos bursátiles. El saldo de activos financieros de los hogares alcanzó en marzo de 2019 un importe de 2,23 billones de euros, un 2,9% superior al de un año antes. "Este aumento fue el resultado de una adquisición neta de activos financieros de 18.000 millones de euros durante los últimos cuatro trimestres y de unas revalorizaciones netas de 45.000 millones de euros, debidas, fundamentalmente, al incremento del precio de los activos de renta variable", explica el supervisor.

En relación con el PIB, los activos financieros totales de los hogares representaron un 183,5% en el primer trimestre de 2019, lo que significa 0,7 puntos menos que un año antes. Esta disminución se explica porque el PIB incluyendo la inflación creció más que lo que engordaron estos activos.

Por componentes, el grueso de los activos financieros de las familias se encuentra en efectivo y depósitos (el 40% del total), seguido de participaciones en el capital (27%), seguros y fondos de pensiones (16%) y participaciones en fondos de inversión (14%). El efectivo y depósitos fue el que más incrementó su peso (0,5 puntos más) con respecto a un año antes, mientras que retrocedieron las participaciones en fondos de inversión (-0,5 puntos).