Textos y fotos »

Colau logra aprobar el organigrama de su gobierno y del Ayuntamiento

Diario- Clara Blanchar 16/07/2019
La ausencia de Forn, cuyo sillón ha ocupado un lazo amarillo, marca el primer pleno del mandato
 

El primer pleno del mandato en el Ayuntamiento de Barcelona ha estado marcado este martes por la ausencia el concejal de Junts per Catalunya, Joaquim Forn, encarcelado preventivamente por su participación en el procés. Su sillón lo ha ocupado un lazo amarillo. Forn, a quien el Tribunal Supremo permitió recoger su acta de concejal y estar presente en el pleno de investidura de la alcaldesa Ada Colau, no ha sido autorizado a participar en el pleno de este martes, en el que se ha votado el organigrama municipal. Colau ha logrado una holgada mayoría del pleno para aprobar la composición del organigrama municipal: 31 votos a favor (Barcelona en comú, PSC, ERC, PP y Barcelona pel Canvi), cuatro abstenciones (Ciutadans) y cuatro votos en contra (Junts per Catalunya).

La ausencia de Forn no ha alterado el equilibrio del pleno a la hora de votar, porque faltaba una de las ediles del Gobierno, Laura Pérez, que se encuentra de viaje oficial. En el futuro, para evitar ganar la votación aprovechándose de la situación del cabeza de lista de Junts per Catalunya, aunque los 18 regidores del gobierno (comunes y socialistas) estén presentes en el salón de plenos, uno de ellos se levantará de su escaño, según Colau.

Históricamente, así han actuado los concejales del gobierno de Barcelona cuando un rival político no ha podido estar en el pleno por razón de enfermedad o bajas de maternidad cuando no se podía delegar el voto. El PSC no ha mostrado ninguna discrepancia y fuentes del partido señalan que "históricamente siempre se han compensado las ausencias, nunca se han saltado las mayorías cuando ha faltado un concejal". Con todo, apuntan que la situación podría cambiar en función de la situación procesal de Forn:. "Otra cosa es si en el futuro hay alguna decisión judicial que afecte a la condición de concejal de Forn".

Finalmente, el gobierno ha cedido la presidencia de dos de las cuatro comisiones a ERC, aunque la oposición pedía presidirlas todas. Las presidencias de los 10 distritos serán la mitad para ERC y el resto, repartidas entre Ciudadanos, PDeCAT y PP. El cartapacio señala como hombre fuerte de la alcaldesa al concejal de Presidencia, Jordi Martí, cuya área se incorpora a alcaldía. Y el gabinete de alcaldía lo dirigirá Alex Masllorens, que en el mandato pasado fue jefe de Gabinete del entonces primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello. Masllorens, con amplia trayectoria como asesor de políticos de varios colores políticos, sustituye a Manu Simarro, que regresa a su trabajo de periodista.

En el reparto de los cotizados asesores, de un total de 124, la gran mayoría se los queda el gobierno y 39 serán para la oposición. Estas cifras representan que solo el 31% de estos eventuales serán para los grupos, que pedían el 40%. ERC, que tenía ocho salta a 13 (porque ha doblado los concejales). Junts per Catalunya cae de 14 a 7 (ha perdido la mitad de ediles). Ciutadans se queda los mismos, 7. Y PP y Barcelona pel canvi, que solo tienen dos concejales cada uno, tendrán seis cada uno. Respecto al Área Metropolitana, comunes y republicanos tendrán seis representantes cada uno; el PSC cinco; Ciudadanos, cuatro; y Junts per Catalunya, tres.

La sesión ha comenzado en un ambiente que recordaba al primer día de clase, porque 31 de los 41 concejales son nuevos y muchos no conocían ni siquiera el camino para llegar al salón de plenos. Los partidos, además, ocupan nuevos espacios en el hemiciclo, aunque todos los grupos municipales tienen algún concejal en la primera fila.

En la presidencia se sienta Ada Colau y la flanquean dos tenientes de alcalde, Janet Sanz (Barcelona en comú) y Laia Bonet (PSC). Una composición que no es casual ya que representa el gobierno de coalición entre comunes y socialistas y pretende dar una imagen de gobierno feminista, ha señalado el ejecutivo municipal.

En la tribuna del pleno, el sindicato Csif de la Guardia Urbana ha protestado con pancartas que denuncian precariedad laboral y trabajadores del metro han mostrado pancartas contra la gestión de la presencia de amianto en trenes y estaciones.