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A toda máquina en el fútbol base de España

Diario- Diego Torres 16/07/2019
Las selecciones inferiores, representadas con un buen equipo en el Europeo sub-19 de Armenia, viven una nueva época dorada sin alterar el modelo de fútbol elaborado
 

A Sergio Gómez Martín se le ilumina la mirada clara de pelirrojo cuando rememora la tarde de finales de septiembre de 2016 en que recibió la llamada de la selección española por primera vez. "¡Fue lo máximo!", dice. Nacido en Badalona en el año 2000, el extremo acababa de cumplir los 16 y se entrenaba con los cadetes del Barcelona en la Ciudad Deportiva Joan Gamper cuando Santi Denia, por entonces responsable de la primera criba de talentos del fútbol base de la Federación, dejó un mensaje en el club para que se incorporara a la primera convocatoria del primer eslabón de equipos federativos: la selección sub-16.

"Nos concentraron a 22 jugadores de lunes a miércoles en Las Rozas", recuerda Sergio; "y el miércoles jugamos un partido de once contra once que fue lo más importante de todo. Ahí es donde más aprovecharon los entrenadores para vernos. Como todos éramos muy buenos, ahí enfrentados es donde más exigidos estuvimos y se nos vio mejor. En tu club, en cadetes y juveniles, puedes ser un poco superior a tus rivales pero aquí el nivel es muy alto y tienes que esforzarte al cien por cien en cada minuto. Hay momentos en que tienes menos la pelota y es cuanto más se aprende".

Han transcurrido casi cuatro años desde aquella jornada iniciática. En 2017 Sergio emigró al Borussia Dortmund y se hizo profesional. Hoy integra la selección sub-19 que se medirá a Portugal (16:45 horas, Teledeporte) en la segunda jornada del Europeo de Armenia. Le acompañan el grueso de los chicos de la clase del 2000 que jugaron con él el primer partido de 11x11 en Las Rozas. "Ahora han venido muchos jugadores nacidos en 2001, pero más o menos somos el mismo bloque que empezamos en la sub-16", dice el atacante. "Ferran Torres, Juan Miranda, Abel Ruiz, Ricard Sánchez, Hugo Guillamón, Jandro Orellana, Álvaro Fernández… Somos una piña. Y Santi sigue siendo nuestro entrenador".

Santi Denia, campeón del doblete con el Atlético en 1996 y segundo entrenador de Luis de la Fuente en el banquillo de la selección que acaba de conquistar el Europeo sub-21, lleva las cosas con una mezcla rara de tensión y naturalidad. "Yo he tenido la suerte de poder ser seleccionador sub-15 y sub-16, y es el trabajo más difícil", explica, "porque es la primera elección, la primera búsqueda. Si la elección es buena en la primera etapa, para la sub-17 y sub-19 solo se hace el seguimiento".

Santi es discípulo de Ginés Meléndez, padre futbolístico de Andrés Iniesta y uno de los fundadores de un modelo de gestión de las categorías inferiores que ha pasado a manos de Francis Hernández. Nombrado por el presidente Luis Rubiales al frente de la coordinación de las categorías inferiores, Hernández, de 41 años, reconoce que no es necesario introducir grandes modificaciones en una maquinaria que ha ganado 14 títulos de fútbol base en las últimas tres décadas. De lejos, récord continental. "Es importante crear un sentido de comunidad", observa; "y hay ideas que siguen siendo muy válidas, como la rotación de los entrenadores en las tres categorías oficiales de UEFA, la sub-17, la sub-19 y la sub-21. Así todos conocen a todos los chicos".

"Conocer al compañero"

El modelo español se basa en la empatía como primera estación para acentuar el sentido del pase y la identidad del fútbol asociativo. La continuidad en la convivencia de los chavales ayuda a cultivar esa complicidad que es el fundamento del juego elaborado. "Una de las cosas más importantes para funcionar como equipo es conocer a los compañeros", señala Sergio. "Como hemos jugado en contra muchas veces en los entrenos sabemos los puntos fuertes de cada uno y lo aprovechamos. En mi primer partido en Las Rozas ya me pusieron en banda izquierda. A Santi siempre le ha gustado que juegue ahí porque me entiendo muy bien con Juan Miranda, con quien he jugado en el Barça desde cadete. Gracias a esa unión hemos conseguido el subcampeonato mundial, el campeonato de Europa sub-17...".

Sergio observa que los entrenamientos en la selección son más tácticos que en los clubes. Santi explica el motivo: "Me parece bueno que la idea de juego de todas las academias que reciben críos en España sea de fútbol asociativo, de querer tener el balón. Hay que potenciarlo. Cuando hemos sido campeones de Europa y del Mundo ha sido así. Pero cuando los chicos vienen aquí por primera vez tienen esa idea tan arraigada que ves algún déficit en el aspecto defensivo".

"Aquí les estamos enseñando a defender", observa el técnico, que en su día fue un central muy académico. "Porque muchas veces la competición de cadetes y juveniles en canteras de primer nivel está tan desequilibrada que hace que los defensas de los mejores equipos solo ataquen. Un cadete del Madrid normalmente tiene dos partidos de competición de nivel bueno: Atleti y Rayo. Lo demás es todo ataque. Y cuando vienen aquí tienen que enfrentar a Brasil, Alemania o Portugal, y ya no tienen tanto el control".

Sergio medita sobre el carácter pedagógico de las concentraciones en Las Rozas. "Como más aprendes es cuando te ves reflejado en un vídeo", dice. "Aquí graban todo: entrenamientos y partidos. Luego te muestran lo que has hecho y a partir de ahí mejoras en cada convocatoria los errores que has tenido en la anterior. En el Barça trabajábamos mucho las posesiones. Como el juego ese ya lo teníamos, Santi hacía más hincapié en lo táctico: el balón parado, las evoluciones, y sobre todo las transiciones para que presionemos rápido tras pérdida y así seguir teniendo el balón".

Todos los campeones del mundo de 2010 pasaron por las categorías inferiores de España. Todos siguieron, salvando pequeños cambios, el mismo método. Una década más tarde la factoría sigue rindiendo a pleno.