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El obispo y los escaladores

Diario- Jon Rivas 16/07/2019
Monseñor Théas ofició en 1948 una misa en Lourdes en la que Bartali, ganador de la etapa, hizo de monaguillo
 

El hotel Mercure de Montauban está a diez metros de la catedral, en la Rue Notre Dame. Es un edificio antiguo que antes de pasar a formar parte de la cadena hotelera se llamaba Hotel du Midi. Allí murió Manuel Azaña el 3 de noviembre de 1940. Llevaba en él desde el 15 de septiembre. El 17 de octubre escuchó desde su habitación el sonido de las campanas que saludaban al nuevo obispo de la ciudad, Pierre-Marie Théas. Pocos días más tarde, un tribunal militar dictó sentencia de muerte contra el cuñado de Azaña, Cipriano Rivas Cherif, detenido en Francia por la Gestapo. Théas escribió un telegrama a Franco pidiendo clemencia, que conmutó la pena por 30 años de prisión.

El obispo acudía regularmente a visitar al presidente de la República y a la hora de su muerte estaba junto a Azaña en la habitación del hotel du Midi. Después, con la invasión nazi, Théas escribió una pastoral en 1942 contra la deportación de los judíos a los campos de exterminio: "Doy voz a la indignada protesta de la conciencia cristiana y proclamo que todos los hombres, independientemente de su raza o religión, tienen el derecho a ser respetado por los individuos y por los estados". Su homilía fue leída desde Londres por la BBC. En 1944, después de un sermón implacable contra el nazismo, fue detenido y enviado a un campo de concentración. El Vaticano consiguió que fuera liberado.

Tras la guerra, Théas fue nombrado obispo de Tarbes-Lourdes, en los Pirineos. En 1948, el Tour recaló en la ciudad de los milagros. La etapa del 7 de julio, entre Biarritz y Lourdes, atravesaba el Aubisque. La ganó Gino Bartali, el Piadoso, que entró con el mismo tiempo que Robic y con tres segundos de ventaja sobre Louison Bobet. El corredor italiano tenía esa etapa en la cabeza. Había prometido postrarse ante la Virgen y depositar a sus pies el ramo de flores del ganador. Al día siguiente, la etapa salía muy pronto, pero antes de la partida, monseñor Théas ofició una misa para el pelotón en la gruta de la Vírgen en la que Bartali ejerció de monaguillo. En su homilía, el obispo les dio un consejo a los corredores: "Señores ciclistas, en la vida, como en las carreras, busquen subir cada vez más alto, más alto".

Entre los congregados, Raoul Remy, que había ganado la etapa entre La Rochelle y Burdeos, se acercó a su colega Paul Nery y le cuchicheó al oído: "¿Tú ves? Siempre es lo mismo. En los discursos solo se acuerdan de los escaladores". Ese día tenían que ascender el Tourmalet, el Aspin, el Peyresourde y Ares. La etapa la volvió a ganar Bartali, que una semana más tarde se vistió de amarillo para ganar el Tour con 26 minutos de ventaja sobre el segundo. Años más tarde, tanto Théas como Bartali fueron nombrados Justos entre las Naciones por su ayuda a los judíos durante la Guerra.